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lunes, 12 de febrero de 2018

Con el traje de los domingos, de Bernice Rubens

T.O.: Sunday Best, 1971
Editorial: Alba, 2017
Colección: Rara Avis, 35
Traducción: Íñigo F. Lomana
192 páginas
18,50 €

Argumento:

George Verrey Smith, un maestro de cuarenta y dos años, casado durante diecisiete años con Joy, dedica los domingos a vestirse y maquillarse como una mujer.

Comentario:

Aunque la novela trata otros temas de importancia, como son el racismo, la pederastia,  lo malos tratos físicos y psicológicos dentro de la familia, la hipocresía social o el asesinato de un miembro de la comunidad, todos ocupan un lugar secundario, al servicio del retrato de la personalidad del protagonista, George Verrey Smith, dividida en tres partes, dos de ellas, de muy distinta longitud, narradas en primera persona por él mismo.

En su narración, definida por él como novela, y como confesión, George se dirige a un público que no concreta, para contarle los hechos ya sucedidos. Llama la atención este uso del  plural, no tan claro en inglés, así como la decisión de hablar de sí mismo en masculino, dadas las circunstancias, algo que se entiende tras leer la conclusión de la historia. Además, Verrey Smith no duda en mentir, ni en admitirlo, o que hace trampas, hablando de unas cosas para evitar otras. También se propone no mentar temas dolorosos, como la relación con su difunto progenitor, siendo incapaz de cumplirlo casi de una frase a la siguiente, obsesionado con lo ocurrido en su niñez.

La relación de George con ambos progenitores es recurrente a lo largo de la novela, desde los malos tratos físicos y psicológicos por parte de él, tanto al hijo como a la esposa, al fanatismo religioso de la madre, quizá como explicación a la tendencia del chico a vestirse de mujer, si bien el protagonista deja clara la intención de las palizas, sugiriendo que esta preferencia era anterior al «tratamiento»: «Haré de ti un hombre», me gritaba. Durante muchos años pensé que se lo decía a sí mismo. Hasta que me obligó por primera vez a darme esa ducha fría, mientras él iba y venía del jardín con las manos llenas de nieve para restregármela por el cuerpo. Y, cuando temblaba, me pegaba y me decía que parecía una mujer. Fue entonces cuando empecé a odiarlo.

Curiosamente, aun con los dramas familiares y la narración subjetiva, George resulta desagradable, y reconoce serlo, desde el desprecio a Joy, la esposa a quien ni ama ni respeta, hasta su carencia de empatía hacia vecinos y compañeros de trabajo (muchos le odian o desprecian), con situaciones a las que reacciona de formas entre absurdas y surrealistas, dando un toque de humor a la obra.

Especial interés y simbolismo tiene el último capítulo de la primera parte, en el que se celebra el funeral de un vecino y sirve a George para hacer su propia y emotiva ceremonia de reconciliación y entierro y comenzar una nueva vida: «Y, justo en ese instante, Verrey Smith murió dentro de mí y yo salí de la capilla anónimo y desconocido, pero en paz.»

Es en la segunda parte, relatada en tercera persona y protagonizada en su mayor parte por Emily Price, donde consigue cambiar la impresión  causada. Alternando los puntos de vista de Joy, destrozada tras la desaparición de George, al punto de descuidar la casa en su ausencia, el de un policía convencido de que Verrey Smith es el autor del asesinato del señor Parsons, uno de sus compañeros de trabajo, y el de la propia Emily, todo parece confabular para impedir que ella sea libre.

Si bien la trama policial es un aliciente más para continuar la lectura, deseando saber cómo se resolverá el enredo, lo más importante es el nacimiento y primeros pasos de una Emily insegura, tímida, asustada, en lucha con su otro yo, un George cuya ropa conserva e incluso se pone en ocasiones: «De pronto, se sintió doblemente atrapada. George Verrey Smith la había dejado atrapada dentro de Emily Price y esta, a su vez, lo había atrapado a él. No resultaría fácil escapar de ninguno de los dos.»

Emily es encantadora donde George es desagradable, empatiza con Joy donde su marido la desprecia, piensa y siente de modo distinto (femenino), es, de alguna manera, más humana, y hasta consigue que él resulte, al final, menos desagradable, por medio de esa difícil convivencia a la que están obligados.

En resumen, «Con el traje de los domingos» es una novela muy bien escrita y desarrollada, a veces sutil, profunda, intensa, con pasajes de un humor casi surrealista, que propicia la reflexión y a la empatía (¿quién no ha sufrido algún tipo lucha interior, incomprensión o rechazo social o personal?), el estudio psicológico de una persona que se siente confusa y necesitada de pagar por aquello de lo que se sabe culpable.


***T***


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lunes, 5 de febrero de 2018

El Origen del Mal, de José Carlos Somoza

 El origen del mal
José Carlos Somoza
355 páginas
Ediciones B

Argumento:

Un escritor recibe un manuscrito que narra la vida de Ángel, personaje que se declara muerto. Durante la lectura de las aventuras de Ángel en el Norte de África, el escritor se da cuenta de que hay algunas palabras subrayadas.

Comentario:

La última novela de JC Somoza se centra en la vida de un falangista devenido en espía al servicio de Franco en los territorios del norte de África que pertenecían o eran administrados por España, un lugar y temática frecuentado últimamente por los novelistas patrios.

Si bien la redacción es correcta, e incluso en algunos momentos el autor tiene algún destello de prosa lírica (y en otras partes, introduce un estilo más "experimental"), la novela no me ha gustado mucho. Con esto no digo que sea mala, ojo. Se trata más bien de un desencuentro entre lo que esperaba, dada la trayectoria del autor, y lo que realmente hay en la novela.

La historia, haciendo honor a su carácter de "manuscrito encontrado" (en este caso entregado a una persona), se basa más en la narración pura y dura que en los diálogos, lo cual puede hacerse pesado. El personaje principal, Ángel Carvajal, nos narra sus memorias en primera persona, como es lógico, intercalando solo de vez en cuando algún diálogo.

También, en algunos puntos, el escritor que lee el manuscrito detiene la lectura para introducir una trama de intriga al respecto de ciertas alteraciones que nota, como palabras subrayadas, o busca información sobre los personajes descritos en el libro. También se nos hacen alusiones a hechos de la actualidad, como un secuestro mencionado en la tele.

No puede decirse que Somoza no maneje bien la creación de intriga, usando tanto  la búsqueda del escritor como el propio manuscrito de Carvajal, quien, de un modo un tanto artificioso tratándose de unas memorias, hace clifhangers y mete anticipaciones del estilo de "esa era la noche en que me iban a matar", "no sabía que sería la última vez que tal y que cual", etc. Obviamente nadie que escriba sus memorias mete cliffhangers (no al menos de forma tan frecuente y tan estratéticamente situados)... aunque al efecto de intrigar al lector tal artificio funcione.

Así pues, la obra avanza con ritmo para mi gusto lento, más o menos coherente, pero bastante previsible en casi todo, hasta el desenlace, que es donde se desmadra la trama, cayendo en retorcimientos propios del culebrón, con unas situaciones nada creíbles, y unos "malos" (o antagonistas) que narran con pelos y señales lo que hicieron y cómo, creando "costuras" mal cerradas en la historia (¿Por qué se subrayaron las palabras? Respuesta: ni quien lo hizo lo sabe explicar de un modo satisfactorio) y generando la sensación de que ni el propio autor sabe justificar ciertos detalles, añadidos solo por su carácter novelesco y espectacular.

Aparte,  hay como una mezcolanza de temas y mensajes que no encajan muy bien unos con otros: conspiranoia, espionaje, venganzas personales... aunque el autor trata de vincularlos a fin de que las piezas formen un todo. Sin embargo, queda la sensación de que el final ha sido hecho un poco de modo forzado, como si faltara algo, algún capítulo o párrafos que ayudaran a clarificar cómo el escritor llega a las conclusiones que llega.

En suma, la novela resulta en exceso artificial en su argumento, o mejor dicho,  en su resolución y planteamiento (por no mencionar la arquetípica estructura utilizada), aunque la parte de la historia de Carvajal parece algo más creíble y documentada. Pensaba que habría algún toque de fantasía, pero no es así, claro que eso fue fallo mío.


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jueves, 1 de febrero de 2018

Solo las bestias, de Colin Niel

T.O.: Seules les bêtes, 2017
Editorial: Principal de los Libros, 2018
Colección; Noir, 1
Traducción: Isabel Fuentes
250 páginas
17 €

Argumento:

La desaparición de Évelyne Ducat propicia que varias personas (Alice, Joseph, Maribé, Armand y Michel) relaten la influencia, directa o indirecta, de este hecho sobre sus vidas.

Comentario:

Quizá, durante el primer tercio, puede dar la impresión de que la novela es aburrida y previsible, de que se intuyen algunas de las cosas que van a desvelarse más tarde e incluso de que el autor es algo «tramposo» dando voz a sus personajes, haciéndoles hablar de forma ambigua, imprecisa, hasta malinterpretando situaciones, con el fin de despistar (Si alguien empieza su intervención con un «Yo la maté» hace sospechar que, justo ese personaje, no lo hizo), aunque no se tarda mucho en percibir que va más allá de las apariencias.

En «Solo las bestias» no hay una investigación convencional, o al menos no se muestra, si bien varios de los personajes cuentan, casi de pasada, que en algún momento han hablado con el policía encargado del caso, Cédric Vigier. En realidad no se tarda más de una tercera parte de la novela en saber lo que le ha pasado a Évelyne, qué ha sido de ella y dónde termina, mientras que el resto se ocupa en averiguar el quién, cómo y por qué, y el cúmulo de circunstancias que lo propician.

Los relatos, a posteriori, de los personajes relacionados con la desaparición de Évelyne, todos en una primera persona que se diferencia más por las circunstancias de cada cual que por cómo están redactados los puntos de vista, aportan la información necesaria para reconstruir lo sucedido, siguiendo una estructura muy bien planificada, con pasajes en los que se apuntan hechos que se desarrollan y completan más tarde, enriqueciendo la historia.

Recursos como los antes mencionados (ambigüedades, imprecisiones), se suman a golpes de efecto al empezar y acabar intervenciones para crear el necesario interés e intriga sobre lo que ha pasado y, por lo general, funcionan con bastante precisión. Quizá hay algún punto de vista, como el de Armand, que se alarga y recrea en las explicaciones de algo que se entiende antes de que se cuente explícitamente. O esa frase final que se intuye antes de llegar a ella, tan coherente con los temas que, además del misterio, trata la novela.

Y es que, más interesantes que averiguar lo que hay tras la desaparición de Évelyne, aunque está relacionado, son las historias de los personajes que toman la palabra, lo que les impele a reaccionar de una u otra forma, el sentimiento de soledad que experimentan (subrayado por ese entorno rural en el que muchas personas viven sin contacto humano, solo con sus animales, en un entorno casi hostil, incomunicados por la nieve durante meses, casi un personaje más de la narración), la necesidad de compañía, de amor romántico, que se hace obsesiva, incluso enfermiza, una realidad distorsionada, en todos los casos (Alice y Joseph, Maribé y  Évelyne, Armand y Monique, Michel y Amandine).

En resumen, pese a la presencia de algunas erratas (palabras y comas que sobran o faltan a lo largo del texto), «Solo las bestias» es una novela que funciona a varios niveles. El primero, más superficial, como una novela de misterio bien planificada y estructurada, que mantiene la intriga casi hasta un final quizá excesivamente alargado. El segundo, de mayor profundidad, retrata la psicología de los personajes, propicia la empatía y deja un poso de reflexión y tristeza.


«Solo las bestias» ha obtenido los siguientes galardones:

Premio Polar del Quais du Polar 2017
Premio Polar Landerneau 2017
Premio Cabri d'Or 2017
Premio Goutte de Sang d'Encre 2017


***T***


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jueves, 18 de enero de 2018

Reseña de Arañas de Marte, de Guillem López

Editorial: Valdemar, 2017
Colección: El Club Diógenes/CD-334
Ilustración de cubierta: Santiago Caruso
256 páginas
13.20 €

Argumento:
Hanne empieza a sufrir experiencias extrañas tras perder a su hijo Joan víctima de una enfermedad.

Comentario (con SPOILERS):

Una de las cosas que más destaca en la novela es la parte formal. Narrada en tercera persona y presente, desde los principales puntos de vista de Hanne y su marido Arnau, con la incursión ocasional de Joan, hijo de ambos, y algún otro personaje secundario, enseguida se nota que el autor tiene una prosa culta, llena de imágenes propias (evita frases tipo «doblado en un ángulo imposible» o «los ojos como platos»), a veces muy visuales y ricas en matices, aunque también con el riesgo de sobrecargar la historia en momentos puntuales.

La inclusión de diversos elementos a modo de leitmotiv: la foto de Alain Delon, los caballitos de mar o la novela pulp «Arañas de Marte» entre ellos, contribuye a enriquecer la novela, dándole hilos conductores y ratificando la impresión de que cada pequeño detalle está bien pensado e incluido con una intención concreta.

Para quien conozca un poco el género en que se inscribe «Arañas de Marte» (entre la ciencia ficción y la fantasía), no será difícil identificar temas habituales (la posibilidad de mundos paralelos, de seres extraterrestres decididos a colonizar la Tierra y a sus habitantes, agujeros negros,  locura…) o incluso o similitudes con la obra de sus autores (Philip K. Dick), lo que elimina el factor originalidad, si bien la habilidad del autor para manejar situaciones, abordar posibilidades y retorcer la posible interpretación de los hechos consigue mantener el  interés acerca de lo que pasa.

Los personajes no están desarrollados más allá de los rasgos básicos (la pérdida del hijo, el romance entre Hanne y Arnau…) necesarios para que funcionen al servicio de la enrevesada historia en la que se ven implicados. Por ejemplo, la madre y la amiga de ella apenas tienen interés, aunque el doctor Jaume Boix y su becario, Max, protagonistas del capítulo 10 (uno de los más intensos de la novela) son más atractivos, quizá por la relevancia de lo que sucede en las pocas páginas en las que aparecen.

En este el capítulo casi metaliterario, el neoropsicólogo es también el autor de la novela «Arañas de Marte», que lee Hanne y tiene gran importancia en la historia, sobre todo en cuanto a la dificultad para distinguir entre realidad y ficción. También se abordan algunos temas de la obra con cierta profundidad, en especial el que achaca lo que le sucede a la protagonista a la pérdida de su hijo (a destacar que la novela empieza y termina hablando de Joan). O el clásico que los personajes se cuestionen su realidad, en esta ocasión a cargo del becario: «―Si todo pasa en su mente, ¿dónde nos deja eso a nosotros? Quiero decir, ¿no somos un producto de su imaginación?»

En resumen, «Arañas de Marte» es una novela muy bien planificada y redactada, sumamente entretenida, con premisas interesantes aunque no originales, cuya resolución no acaba de ser satisfactoria, quizá porque queda con la curiosidad de ver cuál hubiera sido el resultado si el autor se hubiera decidido por una de las posibilidades que apunta, para darle sentido y profundidad, en lugar de dejar abierta la interpretación de lo que sucede.


***T***


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lunes, 15 de enero de 2018

Basada en hechos reales, de Delphine de Vigan

D'après une histoire vraie
Delphine de Vigan
Traducción: Javier Albiñana
344 páginas
Editorial Anagrama

 
Argumento:

La escritora Delphine de Vigan, después de su gran éxito con la novela "Nada se opone a la noche", sufre un bloqueo creativo. Es incapaz de escribir una palabra más. Entonces aparece L., una mujer misteriosa que, poco a poco, va ganándose su confianza. Pronto L. se manifiesta como un acicate para retomar la escritura.


Comentario:

Lo cierto es que el argumento prometía: una intriga literaria bajo la premisa, un tanto tópica, del bloqueo de escritor, con dos personajes femeninos en confrontación y ambigua amistad (dependencia, atracción, obsesión, etc), pero pronto la novela muestra sus debilidades.

En primer lugar, se juega con la dicotomía realidad/ficción. Las dos mujeres, una novelista, la otra "negra literaria", de origen e intenciones misteriosas y oscuras, mantienen conversaciones sobre este asunto, que al principio son interesantes, pero luego se hacen repetitivas. Dan vueltas siempre sobre lo mismo, sin aportar ideas realmente rompedoras, quedándose un poco en lo convencional. L. mantiene que el lector busca sobre todo "verdad" en la literatura, y en todo momento trata de que Delphine retome esta vía ya abordada en su exitosa autoficción "Nada se opone a la noche", que narra la vida de su madre, es decir, novela hechos reales. Esta novela, curiosamente, sería lo contrario: hacer pasar por real algo que es ficción, utilizando la propia biografía, familia y entorno de la autora. Incluso se menciona a sus hijos y a su pareja, François (conocido en Francia por sus programas en la TV sobre literatura).

Así pues, la historia se plantea a la vez como una reflexión metaliteraria sobre la creación, la autoficción, la realidad, la ficción, etc., y como una intriga que incluso recuerda a las de las novelas de género (hay citas de libros de Stephen King, con esto ya está todo dicho) que parece que va a revelarnos las inquietantes aproximaciones de L. y su rápida toma de posesión sobre Delphine, a la que llega a sustituir en un evento literario, y su existencia. Las citas del famoso autor americano (de Misery y de La Mitad Oscura) dan pistas acerca del argumento e incluso hasta, en cierto modo, de la resolución de los enigmas, pero incluso no conociendo estas novelas, fácilmente se adivina el final, que resulta, por cierto, al menos para mí, muy insatisfactorio.

Desde la mitad de la novela, más o menos, se empieza a desinflar todo el invento. Las charlas y encuentros de L. y Delphine se repiten, se estanca el ritmo, y cada vez vamos sospechando más lo que se avecina. Ciertamente, el argumento no da para tantas páginas. Y cuando se produce el desenlace, la autora opta por lo más fácil, por la ambigüedad, aunque literariamente puede que sea lo que mejor funcione, sobre todo, en relación con el "mensaje" y el tema. Sin embargo, yo diría que la novela en general se queda a medio camino en todo, como intriga y misterio, más que nada, pues esperas que haya algún giro o algo, y ahí sigues esperando... Como dije antes, funciona mejor como novela literaria sobre la "verdad" de los autores y sus creaciones.

En cuanto a la prosa y aspectos técnicos, me ha parecido bastante sencilla, salvo algunos fragmentos más brillantes, puntuales, generalmente relacionados con las reflexiones. No es difícil de leer. Por lo extravagante de las relaciones entre L. y Delphine me ha recordado un poco a algunas novelas de Amélie Nothomb pero sin ese toque surrealista y humorístico de la belga (habría sido de agradecer un poco de humor, pero bueno, Delphine es más seria). Al parecer, hay una película dirigida por Roman Polanski sobre esta novela, protagonizada por Emmanuelle Seigner y Eva Green (que por cierto, no pega nada para el personaje de L, o al menos, yo no me la imaginaba así en absoluto...).

En resumen, una novela  que pese a hablar de literatura, creación, relaciones entre ficción y realidad, y ese tipo de temas un tanto intelectuales no resulta ni cargante ni ardua, se lee con interés por la intriga de conocer el devenir de la relación entre dos mujeres relacionadas con la literatura, pero al final, es una especie de reflexión sobre la autoficción, los fantasmas del escritor, la verdad, la creatividad... sin que destaque ni como alta literatura ni como novela de género misterioso. Correcta sin más, con algún buen y destacable momento.

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lunes, 20 de noviembre de 2017

Nunca es tarde, de Jerónimo Tristante

Editorial: Algaida, 2017
416 páginas
20 €
Ebook: 7.99 €

Argumento:

Isabel Amat descubre, por casualidad, que unos crímenes cometidos cuarenta años atrás tienen muchas similitudes con otros que se están cometiendo en la actualidad en su pueblo, lo que la impulsa a investigar lo sucedido.

Comentario:

La novela no empieza del todo mal: un pueblecito del pirineo aragonés, una aparición en Halloween con tintes sobrenaturales, misterio que se remite a cuarenta y un años atrás, una protagonista, Isabel, en crisis (matrimonial, maternal, personal), que se pone a investigar por su cuenta lo que en un principio parecen exageraciones y coincidencias… Cierto que no es original, aunque se diría una premisa capaz de dar lugar a una historia entretenida y con capacidad de enganchar.

Desafortunadamente, no tardan mucho en aparecer lo que ya son constantes en la obra del autor: incontables repeticiones de información (casi cada capítulo relata la situación personal de Isabel, los motivos de la visita a la hemeroteca, las similitudes entre lo sucedido en el pasado y en la actualidad, que nadie le comentara los crímenes antiguos, clasificación de asesinos en serie, visión remota, imitador, y un largo etcétera), extraños saltos temporales por los cuales es difícil saber cuánto tiempo ha pasado entre cada escena, algunos creando situaciones extrañas e ilógicas, o cambios de tiempo verbal en una misma frase (se supone que la narración es en tercera persona y presente) que dan lugar a equívocos y obligan a releer varias veces algunos pasajes. También hay unas cuantas erratas, frases hechas y dos o tres conatos de cambiar el punto de vista, situado en casi todo momento en la protagonista.

Si bien se podría achacar a inseguridad del autor sobre cómo contar lo que quiere relatar, lo que realmente parece es que se ha publicado un borrador sin revisar como si fuera una novela. La repetición de hechos, detalles e información sugieren que no se ha releído la obra (o no con la debida atención) para decidir dónde incluir cada cosa o cómo hacerlo. Es habitual en las historias de misterio recapitular de vez en cuando la información proporcionada para recordarla a quien haga varios parones de lectura y pueda olvidar detalles de distinta importancia, aunque eso no justifica hacerlo tan a menudo, menos con tan poca gracia y carencia de recursos, sin un mínimo disimulo.

El punto de partida que impulsa a Isabel a investigar (la búsqueda en la hemeroteca del pueblo de noticias sobre la llegada de su familia a El Valle) no es muy creíble, como tampoco lo es el nulo caso que le hace la policía cuando les cuenta sus sospechas, pero a favor de la protagonista (41 años, aburrida, con un marido infiel e hijos que se han ido de casa) cuenta su capacidad para actuar por sí misma, incapaz de rendirse o renunciar a la misión que se ha impuesto, no es un personaje pasivo, aunque a veces haga cosas de forma precipitada o con poca lógica.

El otro protagonista, Enar Olson, profesor de ciencias, noruego, que escribe novelas policíacas traducidas a varios idiomas, traumatizado por un caso que no consiguió resolver, está dotado de varias similitudes con el autor (profesor, novelas adaptadas a serie de TV, pasión por Sherlock Holmes…) que le hacen parecer un alter ego idealizado de este (incluso menciona, de pasada, haber leído, y disfrutado, las historias protagonizadas por Víctor Ros). También practica la visión remota, toque fantástico en una obra en principio realista, cuyo uso oscila entre lo absurdo, lo innecesario (quizá sirve para «resolver» alguna situación sin tomarse muchas molestias)  y lo increíble (no como algo positivo).

Entre los secundarios resaltan algunos de los personajes entrevistados por Isabel y Enar, vecinos, testigos y familiares de las niñas desaparecidas (Brígida Guardiola, Finita Benet, Guillermo Pau, Mohamed, Fedra Hernández), Bernardo (marido de Isabel), Adrián (un amigo), el policía Darío Garrido, o el alcalde Fabregat, algunos mejor dibujados que otros, que cumplen su cometido de hacer avanzar la historia, ser sospechosos…

Curiosamente, por debajo de la multitud de errores formales, se percibe una estructura típica y tópica que sigue, como si se hubiera utilizado una plantilla, los pasos de una novela del género. Hay dos protagonistas hasta cierto punto poco convencionales, algo de romance, crímenes en el pasado y la actualidad que se saben relacionados, testigos, sospechosos, conversaciones que descartan o ponen en primer plano a uno u otro personaje, pistas que permiten la resolución del caso antes que los protagonistas, confesión y conclusiones.

En resumen, de haber estado bien redactada (revisada) «Nunca es tarde» hubiera podido ser una novela tan sencilla y poco original como entretenida, y a ratos, a pesar de todo, lo es.


Nota: Nunca es tarde es la obra ganadora del XLIX Premio de Novela Ateneo de Sevilla 2017 


**T***



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jueves, 16 de noviembre de 2017

Niebla en Tánger, de Cristina López Barrio

Editorial: Planeta, 2017
320 páginas
20.90 €
Ebook: 12.99 €

Argumento:

Tras un breve encuentro con un hombre que se identifica como Paul Dingle, Flora Gascón, insatisfecha con su vida, viaja a Tánger en su busca, guiada por una novela en la que él aparece como protagonista.

Comentario:

«Niebla en Tánger» es una de esas novelas que intentan aunar varios géneros (misterio, romance, metaliteratura, viaje iniciático y hasta un intento de fantástico) con resultados más o menos satisfactorios.

Una de las primeras cosas que se notan es que se trata de una obra bien redactada, con imágenes personales (nada de «Ojos como platos» y coletillas/frases hechas similares), creativas, en ocasiones poéticas y una estructura que, alternando puntos de vista (Flora en tercera persona y presente, la novela que lee, «Niebla en Tánger» en primera persona y pasado), avanza con seguridad hasta su conclusión.

Quizá se podría objetar que los capítulos de la novela que lee la protagonista (cinco, y un epílogo) están algo abarrotados, con mucha información en poco espacio, partiendo de una narración despaciosa y detallista que se precipita según llega la necesidad de concluir la historia, algo que hubiera quedado más disimulado de haber puesto estos pasajes a modo de fragmentos escogidos en lugar de simular la obra completa.

Entre los personajes destacan ambas narradoras, en especial Flora, quien, buscando a Paul Dingle (el actual, el del pasado, ambos, ¿el mismo?), se busca a sí misma, sumida en una situación insatisfactoria (un matrimonio en busca de descendencia, un trabajo anodino, una madre a quien teme decepcionar) en la que su amante de una noche es una excusa para el cambio.

Marina Ivannova, alter ego de su autora, Bella Nur, contribuye tanto a la trama de crimen y misterio como a la metaliteraria, jugando a la autobiografía, a las identidades (también Flora Gascón utiliza el apellido de su abuela, Linardi, y simula tener un blog literario), a la sutil línea que hay entre la realidad y  la ficción, con repetidas referencias a la obra de Oscar Wilde («El retrato de Dorian Grey», «La decadencia de la mentir») a modo de apoyo a su opinión:

«—Usted conoce a Paul.
Los ojos de Bella Nur se iluminan. 
—Le conocí igual que tú —dice. 
 ¿Bella Nur también fue amante de Paul?, se pregunta Flora. 
—¿Cuándo sucedió?
—Hace muchos años, ya soy una anciana. Además, yo conozco muy bien a mis personajes. 
—Paul también es un hombre de carne y hueso.
—Y un personaje de mi novela. Oscar Wilde tiene un maravilloso libro que se titula La decadencia de la mentira.  ¿Lo conoces?
—He oído hablar de él, pero no lo he leído.
—Bien, pues Wilde afirma, y yo estoy de acuerdo, que el arte, la escritura en este caso, no debe imitar a la vida, sino la vida al arte la mayoría de las veces. Wilde decía que en su época se escribía mal porque los escritores mentían muy poco. La mentira en el arte había caído en el oprobio. Escritores como Zola se aferraban demasiado a la realidad, hacían realismo sin imaginación y no realidad imaginativa. Sin embargo, los personajes de Balzac poseían el vivo colorido de los sueños. El arte, si es verdadero, toma la vida como materia bruta, la recrea, la inventa, la imagina, la sueña, dice Wilde. El artista ha de crear la vida, no copiarla.
—¿Mintió usted entonces en Niebla en Tánger?
—No entiendes nada, querida Flora, yo no mentí, creé vida. Espero que puedas comprenderlo.»

Otros personajes (el marido y la madre quedan pronto desdibujados, una molestia, algo que rechazar, de lo que huir), son Deidé Spinelli, la psicoanalista, por Skipe, de la protagonista, excéntrica, divertida, consejera. Y Armand Cohen, quien acompaña a Flora en su recorrido por Tánger (otro personaje destacado), por el presente y por el pasado, colaborador en la «investigación» que lleva a cabo.

La trama de misterio está bien llevada, aunque la conclusión sea un tanto previsible (en el sentido de lógica, no como algo negativo), si bien puede extrañar que a Flora no se le ocurra hasta bien avanzada la obra la explicación de algo que, por momentos, adquiere tintes fantásticos.

En resumen, «Niebla en Tánger» es una novela bien escrita, que mantiene el interés, y logra conjugar las diversas tramas (misterio, metaliteratura, romance) y su resolución manteniéndose dentro de la lógica y el realismo, sin caer en sorpresas o giros espectaculares que le hubieran restado credibilidad.


Nota: Niebla en Tánger es la novela Finalista del Premio Planeta 2017.


***T***


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martes, 3 de octubre de 2017

El final del hombre, de Antonio Mercero

Editorial: Alfaguara, 2017
416 páginas
18.90 €
Ebook: 9.99 €

Argumento:

Recién obtenido el DNI que reconoce su identidad de género, y a punto de contárselo a quienes la rodean, la policía Sofía Luna recibe el encargo de investigar el asesinato de Jon Senovilla, hijo de un famoso autor de novela histórica.

Comentario:

En una novela de misterio hay varios factores importantes, entre ellos que el misterio sea interesante y esté bien desarrollado, algo que se cumple en «El final del hombre». El autor consigue crear varias tramas y hacer que fluyan con eficacia durante una investigación que descarta sospechosos o los retoma según se les interroga y se comprueba lo que cada cual pudo hacer, o no.

Se logra también mantener el verdadero motivo y culpable en segundo plano durante la mayor parte de la novela, permitiendo múltiples especulaciones y posibilidades, sin llegar a engañar. Se dan pistas, a veces equívocas pero coherentes con la identidad del personaje que comete el crimen. Quizá podría cuestionarse cómo decide la protagonista quién ha sido, cómo y por qué, algo que tal vez no podría probar más allá de su opinión, aunque después de aporten pruebas más tangibles.

Los personajes son interesantes, distinguibles por varias características, desde tics a problemas personales, desde el grupo de policías que investiga el asesinato a los sospechosos de haberlo cometido. Quizá hay demasiados puntos de vista (además de Luna intervienen también policías y sospechosos), lo que puede dispersar el interés, dando rango de protagonismo similar tanto a personajes que podrían calificarse de secundarios  (el capítulo dedicado a Crury) como a quienes realmente llevan el peso de la historia.

Curiosamente es la protagonista, Sofía Luna, quien puede decepcionar, al centrar su retrato en cómo aceptan, o no, quienes la rodean (familia, amistades, trabajo) su reasignación de sexo, un personaje poco habitual, tratada de forma un tanto tópica y previsible, aunque quizá realista, y evitando dotarla de otros matices. Así mismo llama la atención que tanto el narrador (autor) como la propia Sofía, se refieran a ella en masculino varias veces o que, tras reivindicar que al vestirse de mujer no va disfrazada ella misma hable de haber ido disfrazada siendo niña:

Capítulo 6
—¿Eso qué es? ¿Una enfermedad que te lleva a disfrazarte de mujer? —No es un disfraz. Es la ropa que voy a vestir. Soy una mujer.   Capítulo 8
—¿Ese es tu disfraz? ¿Es así como vas a venir a trabajar? —¿Te gusta?Arnedo la miró con más pena que enfado. 
—Es un ejemplo de indisciplina. Yo te dije que no vinieras disfrazado. Has desobedecido la orden de un superior. —Al contrario, la he obedecido. Me dijiste que no viniera disfrazada y es lo que he hecho. En mi caso, venir vestida de hombre sería venir disfrazada.   Capítulo 17
 Pero Sofía evocó con tristeza la tarde en que su padre le pilló disfrazado de mujer y le arrancó a tirones el vestido, mientras bramaba entre espumarajos de rabia que en su casa las normas de decoro se respetaban.

La novela aborda varios temas de interés además de cómo reciben su familia y colegas el cambio de Sofía, entre ellos los malos tratos dentro del hogar, abuso de poder, culpa y remordimiento, enfermedad etc… entre las cosas que ocultan los personajes y les convierten en sospechosos. 

En resumen, «El final del hombre» es una novela bien redactada, con algo de texto sobrante, un misterio complejo bien solucionado, personajes interesantes y muy entretenida, que mantiene el interés por saber quién asesinó a Jon, y por lo que será del resto de  los protagonistas, hasta el final.


***T***

¿Qué te ha parecido la reseña? ¿Te apetece leer este libro? ¿Ya lo has leído? (Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. El blog no se hace responsable de los spoilers que puedan aparecer en los comentarios, ya que Blogger no permite editarlos. Se ruega que se ponga un aviso si se van a mencionar. Gracias por tu opinión)




lunes, 25 de septiembre de 2017

La Dama del Pozo, de Daniel Sánchez Pardos

La Dama del Pozo
Daniel Sánchez Pardos
Editorial Minotauro
448 páginas


Argumento:

En la Barcelona de mediados del siglo XIX, aparece en un convento el cadáver supuestamente incorrupto de una joven romana. Un inspector de policía que no cree en milagros y un anatomista de mente turbulenta investigan el extraño caso. Pero solo será el inicio de una cadena de crímenes.


Comentario:

No sé si porque la novela está localizada en Barcelona o por el ambiente un tanto gótico, con nieblas, callejas oscuras, personajes siniestros, constructores de autómatas... el caso es que me ha recordado a Zafón sin las "zafonadas", es decir, en un estilo más plano y sin metáforas exageradas y pintorescas. Esto de la Barcelona Gótica, por cierto, va camino de convertirse en un tópico.

La obra está correcta y pulcramente escrita, con una estructura de manual y una ambientación bastante decente (salvo algún pequeño errorcillo o cosa que chirría, pero muy pequeño o incluso cuestionable que sea error). Quizás lo que menos me ha encajado con la época es la forma en que la criada de Palafox, el anatomista, trata a su señor, llamándolo "jefe" y con una forma de hablar, y sobre todo de actuar, quizás demasiado moderna. 

Los personajes están caracterizados lo justo, pero de modo suficiente en una novela de estas características. Al menos son distinguibles unos de otros, aunque sea por un rasgo o dos. Así Palafox, el anatomista (y protagonista más destacado), es un hombre atormentado por algo que le ocurrió en el pasado y que destruyó su carrera, y que se dedica a reparar autómatas en sus ratos libres (esto no viene mucho a cuento en la trama, que yo recuerde, pero bueno); el policía Reigosa... no tiene mucho que contar; la escritora Teresa, como interés romántico y "ayudante"; la criada de trece años, Amelia, nacida en el arroyo y que usa sus contactos del lumpen para la investigación...

Cuando empecé a leer la novela, y viendo que estaba publicada por la Editorial Minotauro, pensé que tendría algún toque fantástico, pero al terminarla me ha parecido que este es mínimo o no existe (las alucinaciones del protagonista, ¿son visiones, son viajes al pasado, son delirios?). Así que, en realidad, se trata de una típica historia de misterio o incluso policial, con toques de novela gótica con todos sus tópicos (no faltan ni los científicos locos), ambientada en la Barcelona de mediados del XIX. Como tal, la estructura se acomoda a este género, con una (larga) presentación de las circunstancias extrañas en que aparece el primer cadáver, una investigación (breve), más cadáveres que elevan la complicación, sospechosos falsos, y una revelación final con los habituales giros sorprendentes, y explicación de lo que ha ocurrido (larga y confusa, al menos para mí). 

Aunque la lectura es fácil y la escritura fluida, ha habido varias cosas en esta historia que no me han convencido del todo. En primer lugar, hay demasiados "detectives" investigando. En realidad, el elenco de personajes se divide en dos bandos, los que investigan (los protagonistas o sus amigos) y los "asesinos" (los demás, incluyendo asesino propiamente dicho, más colaboradores o inductores, e incluso, un asesino extra al final...). A mí esto me ha parecido excesivo, así como también lo rocambolesco y retorcido del "plan del malo", que requiere casi de todo un capítulo final para ser explicado (y he de decir que, aun así, hay cosas que no he entendido). Este es el tipo de novela policial del que piensas: bien, parece que todo encaja, que el autor lo ha pensado, que los elementos citados en la obra terminan relacionándose (el derribo de las murallas, los conflictos laborales), etc, pero... ¡no hay quien se lo crea, es demasiado rebuscado! 

He de reconocer que me tuvo intrigada básicamente por ver cómo resolvía lo de los cadáveres "en circunstancias extravagantes", pero no me ha resultado del todo satisfactorio el final, aunque tampoco es que sea malo; más bien prolijo y demasiado orientado a hacer que la trama parezca compleja en lugar de buscar un desenlace natural y dentro de la lógica.

En resumen, una novela entretenida, de género policial y misterioso, bastante rocambolesca, que tarda un poquito en arrancar, y que transcurre por las calles "góticas" y decimonónicas de una Barcelona a punto de iniciar el camino de liberación de las supersticiones antiguas.


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jueves, 21 de septiembre de 2017

Pecado, de Benjamin Black

T.O.: Snow, 2017
Editorial: RBA
Traducción: Miguel Temprano García
304 páginas
19 €

Argumento:

Cuando el sacerdote católico Tom Lawless aparece asesinado en la biblioteca de Ballyglass House envían al inspector Strafford para investigar lo sucedido.


Comentario:


«Pecado» empieza como tantas novelas de misterio; un asesinato, una casa llena de personajes sospechosos y un policía que llega a investigar lo sucedido. Se hacen referencias a la obra de Agatha Christie, a su Poirot, a los crímenes en mansiones (el cadáver es encontrado en la biblioteca), incluso se menciona al Lord Peter Wimsey de Dorothy L. Sayers, en lo que parece sugerir un intento de homenajear este tipo de historias, aunque pronto se descubre que no es así.

Ambientada en el mismo «universo» (la Irlanda de mediados del XX) que anteriores novelas del autor, protagonizadas por el forense Quirke, a quien se hace (innecesaria) referencia de pasada, «Pecado» abandona pronto las convenciones del género (conocer e interrogar a los personajes sospechosos) para centrarse en los paseos de St John (se pronuncia «Sinyún») Strafford (no Stafford: «Strafford con erre, por cierto») por la zona, la atracción que siente por la mayoría de las mujeres que conoce (la segunda señora Osborne, su hijastra Lettie, la camarera Peggy) y sus reflexiones sobre diversos temas (frío, crítica convencional a la Iglesia Católica, sus encubrimientos y ocultaciones).

Si bien el autor intenta crear cierto clima de misterio e intriga (Strafford se siente observado, desaparece su ayudante, el oficial Jenkins, se insinúa que la primera señora Osborne pudiera haber sido asesinada, tiene la impresión de que la familia interpreta una obra de teatro…), resulta fallido, debido a la falta de interés del protagonista por investigar. Incluso demora la búsqueda del desaparecido Jenkins, más preocupado por congelarse durante sus caminatas por la nieve (el título original de la obra es «Snow») o por charlar con los lugareños. Entre estos, Jeremiah Reck, dueño de la Gavilla y la Cebada, mezcla de bar, casa de huéspedes etc y el sasrgento Dan Radford quizá sean los más interesantes, aunque de distinta relevancia para la investigación.

Las digresiones son abundantes, las escenas de sexo (Lettie y Fonsey, Strafford y Peggy) ocupan mucho espacio y son irrelevantes, los personajes carecen de características que despierten empatía, simpatía o interés, en especial el anodino Strafford, cuyas principales características, ya mencionadas, serían aclarar cómo se escribe y pronuncia su nombre, sufrir porque es abstemio y se ve «obligado» a beber, ser protestante en un lugar de mayoría católica e interesarse por casi cada mujer que conoce.

A la sensación de que la narración avanza sin rumbo se suma la inclusión de un capítulo situado en 1947, diez años antes de la acción principal, una especie de confesión o testimonio protagonizado por el sacerdote (a modo de pegote, desconocido por los personajes), utilizado para revelar algo que se intuye desde el principio por cierto detalle en el cadáver, jugando a no dar nombres y sí un apodo, Ginger, que parece identificar a alguien.

Tras un final casi repentino, en el que Strafford decide sin pruebas ni explicaciones, quién ha hecho qué y por qué, una suerte de epílogo, situado en 1967, reúne al policía con uno de los personajes en una conversación con «sorpresa» en la que los reproches de este parecen contradecir su decisión, sabiendo lo sucedido, de no actuar en el momento.

En resumen, «Pecado» es una novela correctamente escrita, lastrada por las continuas digresiones, una investigación que no llega a ser tal, y una conclusión poco satisfactoria en la que el principal aliciente puede ser la confirmación de lo que se intuye casi desde el comienzo.


Nota: Esta novela ganó el XI Premio RBA de Novela Policiaca.


***T***

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jueves, 10 de agosto de 2017

Ángeles en llamas, de Tawni O’Dell

T.O.: Angels Burning, 2016
Editorial: Siruela, 2017
Colección: Nuevos Tiempos 380
Traducción:  Virginia Maza Castán
272 páginas
21.95 €
Ebook: 9.99 €

Argumento:

La comisaria Dove Carnahan intenta resolver el asesinato de Camio Truly al mismo tiempo que se enfrenta a los fantasmas de su propio pasado.

Comentario:

Ángeles en llamas es una de esas novelas con varios niveles de  lectura, compartiendo la investigación de un asesinato con el retrato de una comunidad minera en Pensilvania y las difíciles relaciones entre familiares.

La redacción en primera persona, protagonizada por Dove Carnahan, una policía de cincuenta años con un pasado dramático, contribuye a dotar la novela de cierta complejidad psicológica y emocional, permitiendo que la protagonista empatice con la víctima, Camio.

Según avanza la investigación del asesinato de la actualidad, Dove recuerda, de forma convenientemente vaga y evasiva, ambigua, lo que sucedió en su propia familia: el asesinato de su madre cuando ella era adolescente. Además, tiene que lidiar con la liberación de Lucky, el hombre que ha pasado décadas en la cárcel y asegura ser inocente (subtrama innecesaria más allá de la distracción e intentar crear expectativa), la complicidad con su hermana Neely, el fugaz regreso de su hermano Champ, la relación con el cabo Nolan Greely, policía encargado del caso etc…

La otra familia es la de Camio Truly, personajes disfuncionales entre los que destacan Miranda, Shawna y Jessyca, tres generaciones de mujeres que intentan sobrevivir a las circunstancias que les ha tocado vivir, y que comparten con Dove algunas de las escenas más intensas de la novela, ya sea en conversaciones o interrogatorios que mezclan la dureza de ciertas situaciones y comportamientos con la emotividad de otros pasajes.

La evolución de Dove al relacionarse con el resto de los personajes, mientras intenta resolver el caso actual y revela lo ocurrido en el pasado es, quizá, lo más interesante de una historia en la que lo ocurrido con su madre, Cissy, es tan previsible que se intuye casi desde el primer momento, y la resolución del asesinato de Camio resulta un tanto abrupta y repentina, no demasiado sorpresiva dado el escaso plantel de sospechosos.

En resumen, Ángeles en llamas es una novela bien escrita, con leves toques de humor, una protagonista poco convencional, que se fija más en las relaciones entre los personajes, en especial las familias disfuncionales, constante en la obra de la autora, que en la resolución del crimen. De lectura fácil, fluida, tiene leves altibajos sin dejar de interesar.


***T***

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martes, 25 de julio de 2017

Lo que habita dentro, de Malenka Ramos

Editorial: Ediciones B, 2017
550 páginas
19.50 €
Ebook: 7.99€

Argumento:

Un grupo de personas regresa al pueblo donde casi tres décadas atrás vivieron experiencias aterradoras que cambiaron sus vidas.

Comentario:

Quien haya leído It, de Stephen King, observará que las similitudes entre Lo que habita dentro y esta novela son abundantes (grupo de personajes que se enfrentan, en la infancia y de adultos, a un villano sobrenatural que habita en las profundidades bajo la ciudad y provoca miedos en sus víctima, malvado disfrazado: el payaso Pennywise y el conejo Bunny, ambos con frases repetitivas, ciclos de actuación etc…). Según avanza la historia se perciben parecidos con otras obras, series y/o películas del género, lo que da la sensación de que la autora no tiene algo nuevo que aportar.


El desarrollo resulta a veces errático, con repetición de sucesos (una vez en resumen, otra desarrollado), exceso escenas dramáticas protagonizadas tanto por los protagonistas como por algún personaje secundario (pueden llegar a ser excesivas, ya que a partir de cierto punto no aportan información, y sí dan la impresión de recrearse en el horror), entre los que sobran los pasajes entre Lisa y el doctor Del Río, mero recurso para informar de lo que sucedió en el pasado de forma demasiado obvia y explicativa.


Todo esto ocasiona altibajos de ritmo, con escenas demasiado largas que parecen ralentizar el avance y otras que mantienen el interés y las ganas de seguir leyendo y saber qué va a pasar a continuación (y qué sucedió en el pasado), en un equilibrio precario que mejora en la última parte.


La recreación de la época (1987), con alusiones a series etc, puede gustar a quien la haya vivido, ayudando a la identificación con  los cinco personajes protagonistas, cuyas personalidades sin bien no muy profundas, están lo bastante diferenciadas para distinguirlos y empatizar con ellos en ocasiones concretas.


Llama la atención la inclusión de nombres extranjeros entre los españoles, algo que se intenta justificar en ocasiones, aunque no logra evitar del todo que chirríe, quizá porque hay demasiados, cuando quizá cabría esperar, al transcurrir la acción en Galicia, que se utilizaran nombres de la zona que ayudaran a enfatizar la ambientación.

La redacción es correcta, incluso por encima de la media, excepto varias palabras que no significan lo que la autora cree. La estructura funciona la mayor parte de las veces (excepto en las mencionadas repeticiones de situaciones similares) y se consigue crear expectativa e interés al dosificar la información saltado de una época a otra. Además hay unas cuantas escenas bien desarrolladas, impactantes, tanto entre las de terror como entre las emotivas.


En resumen, Lo que habita dentro es de esas novelas que se podrían calificar de adictivas, que mantiene  casi todo el tiempo el interés por lo que ha pasado, va a pasar y cómo se va a explicar (no todo queda justificado), bien escrita y desarrollada,  con un final (esa carta) que la dota de cierta profundidad e invita a la reflexión además de dejar abierta la posibilidad de una continuación…


***T***

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lunes, 12 de junio de 2017

Escrito en el agua, de Paula Hawkins

T.O.: Into the Water, 2017
Editorial: Planeta
Traducción: Aleix Montoto
560 páginas
19.90 €
Ebook: 12.99 €

Argumento:

Jules Abbott regresa al pueblo de su infancia tras el aparente suicidio de su hermana Nel, en el agua, como varias mujeres antes que ella.

Comentario:

«Escrito en el agua» está narrada desde el punto de vista de varios personajes, desde la protagonista, Jules, su sobrina Lena, un par de policías (la recién llegada Erin Morgan, y el del pueblo, Townsend), Louise, madre de una joven supuesta suicida y su profesor, Mark, la médium Nickie y algunos más, lo que se utiliza para mostrar lo que sabe (o cree) cada uno, sus traumas, miedos, sugerencias de secretos etc, lo que les convierte en sospechosos al tiempo que hace avanzar la historia.

Si bien la idea funciona durante parte de la novela, pronto se perciben curiosos cambios en los tiempos verbales, estilos muy similares que podrían ocasionar dudas acerca de quién «habla» si no fuera porque la autora anuncia quien lo hace al principio de cada capítulo. Destaca, sin embargo, el relato de Jules, dirigido siempre a su difunta hermana, en el que conviven el rencor por algo sucedido en el pasado, los recuerdos de adolescencia, las dudas, miedos, el amor hacia Nel.

Aunque se apunta la posibilidad de algo en cierto modo «sobrenatural» (el relato de la médium, con sus excéntricos comentarios, y la inclusión de otras mujeres fallecidas en el agua, en la misma Poza de las Ahogadas, a lo largo de los siglos), no es difícil deducir que el misterio se centra en las tres más recientes: Lauren, Katie y Nel, quien, además, estaba escribiendo un libro acerca de estos sucesos antes de ahogarse.

La resolución, si bien algo previsible, diversifica lo suficiente para que sea difícil deducir todo lo sucedido, quién ha hecho qué, y porqué. La narración de los distintos personajes, lo que cuentan o lo que ocultan, lo que se percibe que subyace tras sus pensamientos y reflexiones, permite especular mientras se avanza en una novela de interés desigual, en la que por momentos pesa la cantidad de personajes con voz propia y a ratos puede hacerse demasiado larga para lo que cuenta.

En resumen, «Escrito en el agua» es una novela correcta (necesitada de revisión formal), que permite empatizar con algunos de sus personajes (Jules, Lena…), de lectura sencilla y ágil, con un misterio resuelto con eficacia y pocas sorpresas. Tan entretenida mientras se lee como olvidable en cuanto se acaba la lectura.


***T***


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