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martes, 12 de septiembre de 2017

Le crime du comte Neville, de Amélie Nothomb

Le crimen du comte Neville
Amélie Nothomb
148 páginas
Albin Michel


Argumento:

Una adivina encuentra a la hija perdida del conde Neville en el bosque y se la devuelve, pero antes le hace un siniestro vaticinio: durante una fiesta en su castillo matará a un invitado.

Comentario:

Las novelas de Amélie Nothomb de los últimos tiempos pertenecen a dos grupos: el de aquellas de irritan de lo malas que son y el de aquellas que no parecían tan  mal pero llega el final y la fastidian. Esta pertenece al segundo grupo.

La premisa, aunque un tanto extraña y surrealista (pero dentro de lo que suele ofrecer la autora, o incluso  más moderado de lo habitual), prometía una historia intrigante y con fondo. Sin embargo, y aunque ha habido partes más interesantes, encuentro que, definitivamente, ya no es la Nothomb de hace unos años, y no sabe explotar estas historias y sacarles punta.

Siendo una novela brevísima, siento que sobran páginas, y que la cosa se estira hasta la longitud de novela cuando quizás no hubiera dado para más que para un relato. Y eso se nota sobre todo en la inclusión de personajes que no tienen realmente ninguna participación activa en la trama, como dos de los hijos del conde protagonista, que, en resumen, se dedican a bailar en las fiestas de sociedad y a mostrar cuán unidos están y cuán sofisticados son. Por otro lado, la adivina del inicio solo sirve para introducir la profecía. Pensé que tendría más importancia, pero no.

Se supone que esta historia critica la forma de vida, un tanto obsoleta, de las clases altas belgas (a las cuales pertenece la autora, por supuesto), centradas en organizar fiestas en sus bonitos castillos, en la vida social aun a costa de las finanzas propias (declive económico de la clase, que sigue aparentando), y una particular forma de educación y modo de pensar ("ser noble no significa tener más derechos que los otros, sino  más obligaciones"), pero la crítica me ha parecido tenue, nada original y no suficientemente interesante para sustentar una novela. Falta el toque incisivo y brutal de otros tiempos de la autora, está claro. De todas formas, la parte media de la novela se mantiene bien con las elucubraciones del conde y sus reflexiones sobre el asesinato, su familia noble y las referencias a cierta obra de Oscar Wilde.

También están entre lo destacable las charlas entre el conde y su hija nihilista y depresiva, que, por algún motivo extraño, quiere ser la víctima (o no) de ese crimen que da título al libro. Pero, al final, los preparativos para el asesinato de la víctima elegida se quedan en agua de borrajas, como  ya habíamos intuido que pasaría; todo se resuelve de una forma rápida y estúpida, con  un accidente muy deus ex machina que arregla todos los problemas del conde, y ya está. 

En resumen, un libro ligero, con premisa más o menos interesante, desarrollo correcto dentro de su surrealismo, con alguna charla destacable entre el protagonista y su hija, pero con un desenlace, a mi modo de ver, patético, resuelto en una página o menos, que le da un aire casi de cuento de hadas por el happy end. No sé, tal vez fuera la intención de la autora lograr este efecto de ligereza, pero al final leer este libro resulta una experiencia inane. 

Nota: el título lo he puesto en francés porque lo he leído en esta lengua y edición. Anagrama lo ha publicado en español pero cuesta el doble que esta edición de bolsillo francesa...


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lunes, 28 de agosto de 2017

Bailando en la oscuridad, de Karl Ove Knausgård

Bailando en la oscuridad
Min kamp. Fjerde bok
Karl Ove Knausgård
Traductoras: Kirsti Baggethun y Asunción Lorenzo
Editorial Anagrama
544 páginas


Resumen:

Karl Ove nos cuenta su experiencia de profesor en el norte de Noruega, a los dieciocho años, además de sus dificultades con las mujeres.

Comentario:

Cuarta parte de la magna obra de Karl Ove Knausgård ("Mi lucha"), que algunos califican como el "En busca del tiempo perdido" del siglo XXI, con cierta hipérbole, por supuesto. Como la anterior que leí ("La muerte del padre"), se trata de una obra del llamado género de autoficción, donde el autor nos narra acontecimientos de su vida (según él, se trata de una "purga de su corazón") con un estilo completamente hiperrealista y prolijo. Sí, esto último es casi lo que más destaca, que nos cuenta todo, todo, todo, incluso escenas banales y diálogos irrelevantes, en aras a conseguir ese efecto de cuasi documental sobre su vida.

Aunque se centra en ese año que pasó en el norte de Noruega dando clases a jóvenes de edades similares a la suya, como pasaba también en el otro libro, el autor hace numerosos viajes al pasado para explicar otros aspectos. Va y viene, de una forma un tanto caótica. Es curioso que, pese a retomar pasajes de su infancia (ya tocada en el primer tomo) logra que suene como algo nuevo. Así pues nos cuenta todo sobre su familia, sus abuelos, el divorcio de su padre, su hermano, y sobre todo, sobre sus intentos de amigas y novias, frustrados por su impericia adolescente.

A la obra le sobran páginas, ni qué decir tiene. A diferencia del primer tomo, no hay digresiones filosóficas o pensamientos, ya que se centra mucho más en la "acción" o, mejor dicho, en el relato de sus aventuras adolescentes, con más diálogos. Pese a presentar un aspecto más ligero, no es por ello fácil de leer. Bueno, sí lo es, pero lleva bastante tiempo, y en algunas ocasiones puedes tener la tentación de dejarlo por imposible al carecer la historia de una trama o estructura que lleve a algún lugar. A decir verdad, solo si llegas al final encuentras algo parecido al sentido de la historia. Ese desenlace es lo que más me ha gustado, por lo que tiene de irónico y cómico.

El personaje de Karl Ove, casi un íntimo nuestro, es obviamente, el mejor desarrollado. Se trata de un adolescente inseguro, con aficiones literarias y musicales, que se nos describen con profusión. Llama la atención la cantidad de referencias de obras cultas que hace. También tiene cierta inclinación a la bebida, aunque no sé si esto será algo generalizado por esas latitudes nórdicas. El pobre se pasa toda la novela bebiendo y fumando. Y como casi todos los adolescentes sufre una grave explosión hormonal. Como es hábito en Karl Ove no nos oculta nada de su vida íntima, de modo que hay descripciones de sus aproximaciones a las chicas, de sus eyaculaciones antes de tiempo, de su falta de experiencia con la masturbación (que, según dice el autor, a los dieciocho años no había practicado), en fin, de todo. En algunos momentos, te llega a dar pena. El título español supongo que se refiere a los meses de oscuridad del norte de Noruega.

La novela es muy excesiva  (en especial en número de páginas), pero tiene bastantes toques de humor que la hacen llevadera. Es increíble como un libro que, en realidad, carece de un argumento claro, y muestra escenas totalmente prosaicas, te obliga a seguir leyendo a ver qué pasa, como si fuera casi un reality show morboso. De todas formas, no es una lectura para todo el mundo.

En resumen, Karl Ove destapando toda su vida y sus intimidades como siempre, y nosotros mirando por la rendija...

Fragmento
Solía dormirme sin problemas en toda clase de condiciones, pero esa noche permanecí despierto. Cuatro días después empezaría a trabajar. Cuatro días después me encontraría en el aula de un colegio de un pequeño pueblo de la costa del norte de Noruega, un lugar donde no había estado nunca, del que no sabía nada y del que ni siquiera había visto fotos.

¡Yo!

Un chico de dieciocho años de Kristiansand, flamante bachiller, que acababa de abandonar la casa familiar, sin más experiencia laboral que unas cuantas tardes y unos fines de semana en una fábrica de parqué, un poco de periodismo en el diario local y un recién terminado trabajo de verano de un mes en un hospital psiquiátrico, se convertiría ahora en profesor tutor en el colegio de Håfjord.

Pues no, no conseguía dormirme.

¿Qué pensarían los alumnos de mí?

Cuando entrara en el aula para la primera clase y los viera a ellos sentados en sus pupitres, ¿qué les diría?

Y los otros profesores, ¿qué demonios pensarían de mí?

Se abrió una puerta en el pasillo, sonaron voces y música. Alguien pasó canturreando. Se oyó un grito: «Hey, shut the door.» Al instante, todos los sonidos fueron de nuevo reprimidos. Me volví hacia el otro lado. Lo extraño de estar en la cama en una noche luminosa también debía de contribuir al insomnio. Y cuando la idea de que era difícil dormir se había asentado, entonces sí que resultó imposible.

Me levanté, me vestí, me senté en la silla que había frente a la ventana y empecé a leer la novela Empate, de Erling Gjelsvik.

Todos los libros que me gustaban trataban en el fondo de lo mismo. Negros blancos, de Ingvar Ambjørnsen, Beatles, de Lars Saabye-Christensen, Jack, de Ulf Lundell, En el camino, de Jack Kerouac, Última salida para Brooklyn, de Hubert Selby, Novela con cocaína, de M. Aguéiev, Coloso, de Finn Alnæs, Lazo alrededor de la Luna, de Agnar Mykle, los tres libros sobre la historia de la bestialidad de Jens Bjørneboe, Gentlemen, de Klas Östergren, Ícaro, de Axel Jensen, El guardián entre el centeno, de J. D. Salinger, Los corazones de abejorros, de Ola Bauer, Cartero, de Charles Bukowski. Libros sobre jóvenes que trataban de encajar en la sociedad, que querían sacar de la vida algo más que rutina, algo más que familia, en suma, jóvenes que aborrecían lo burgués y buscaban la libertad. Viajaban, se emborrachaban, leían y soñaban con el gran amor o la gran novela.

Todo lo que ellos querían lo quería yo.

Con todo lo que ellos soñaban soñaba yo.


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lunes, 14 de agosto de 2017

En busca de New Babylon, de Dominique Scali

En busca de New Babylon
À la recherche de New Babylon
Dominique Scali
Traductora:Luisa Lucuix
388 páginas


Argumento:

Paria, 1881. El misterioso reverendo Aaron aparece con las manos amputadas cerca del rancho de la familia Sevener. Asegura que no volverá a predicar y que quiere que lo lleven a «algún lugar con un gran burdel lleno de prostitutas».

Bullionville, 1880. Tras escapar nueve veces de la horca, Charles Teasdale, el célebre pirómano del Oeste, se cuelga en este pueblo de nadie, desierto de guijarros y brotes de artemisa, que a partir de entonces se sitúa en el mapa de mitos del Oeste. Oficia el entierro el reverendo Aaron.

Kansas City, 1877. Tras su fugaz encuentro con el apuesto Teasdale, la joven Pearl Guthrie decide poner rumbo al Oeste en busca del marido ideal.

Perryville, 1878. Bill el Ruso, criminal que sueña con fundar New Babylon, una ciudad utópica para todos los olvidados del sueño americano, se topa con Pearl Guthrie, para desgracia de esta.

En el territorio sin fin del Oeste norteamericano, estas cuatro almas se cruzan incesantemente, cargadas de pistolas, pepitas de oro, ligueros y un montón de sueños viejos.

Comentario:

Lo primero que me llamó la atención de esta novela fue que se trata de un western; lo segundo, que lo ha escrito una mujer (solo porque este género no ha sido muy frecuentado por las autoras); lo tercero, que se trata de una opera prima, además premiada (Premio del Festival de primera novela de Chambéry 2016); lo cuarto, que la autora no es anglosajona sino francófona. Razones más que suficientes para darle una oportunidad a la historia.

Lo cierto es que, si lo pienso, es la primera novela del oeste que leo en mi vida. Aunque no se trata de un western típico, a pesar de las apariencias. Contiene muchos de los elementos de las historias de "vaqueros" que conocemos por películas y por las novelas pulp, tan de moda en décadas anteriores,  pero les da la vuelta de tal forma que crea una experiencia completamente nueva y rompedora. 

Y es que la obra destaca más por lo formal que por la historia que cuenta, que, a decir verdad, no sabría explicar muy bien de qué va... La estructura es no lineal, con continuos saltos en el tiempo y varias tramas que se entrecruzan. Cada capítulo está marcado por un lugar (el nombre de un pueblo o ciudad) para situarnos en el espacio, y un año, lo cual hace que el lector haya de hacer un esfuerzo para encajar las piezas en su cabeza según el orden temporal correcto. Estos capítulos, además, son muy cortos. Al haber tantos saltos de página, el número de páginas, unas 380, en en realidad de muchas menos (el texto efectivo), de modo que la lectura es muy ágil.

Más que en la trama, se profundiza en los personajes, cuatro protagonistas de lo más peculiar, como se describe en el argumento, cuyas vidas están relacionadas formando un tapiz que muestra una gran variedad de estampas de la época final del oeste americano, pero bajo un prisma novedoso y casi excéntrico, incluso desmitificador, desde el pistolero pirómano al predicador de las manos amputadas, pasando por la joven e ilustrada trabajadora de un burdel y el pionero obsesionado con levantar una nueva ciudad llamada New Babylon. 

La novela está muy bien escrita, con buena prosa, muy visual, con los recursos justos y necesarios, crea una atmósfera muy lograda que te hace sentir casi el polvo del lejano oeste, la sordidez de los tugurios, al aire ardiente de las llanuras, es interesante, la edición está muy cuidada... peroooo... a mí me falta algo. Creo que o bien no he entendido el argumento o bien no lo hay uno en sentido estricto. Soy capaz de disfrutar de novelas en las que predomine lo formal, de hecho, me suelen gustar, pero en este caso, para tener una experiencia redonda, hubiera echado de menos una trama algo más definida. El exceso de perfección a veces encubre una cierta rigidez, como si se tratara de un artificio. O esa es la sensación que a mí me da. Lo cual no le quita el mérito, teniendo en cuenta que se trata de la primera obra de una joven autora.

En resumen, todo muy oeste, muy de pelis, con sus parajes polvorientos, sus burdeles, sus pistoleros, todo eso está, hasta rozar el cliché en la ambientación, aunque los personajes principales sean bastante inusuales, casi increíbles en el peor sentido de la palabra. Pero la novela, hay que reconocerlo, es buena y, una vez terminada, la sensación que deja es grata. Bien dicen que la gracia no está en lo que se cuenta, sino en cómo se cuenta, aunque sigo creyendo que un poco más de argumento no habría venido mal.

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jueves, 10 de agosto de 2017

Ángeles en llamas, de Tawni O’Dell

T.O.: Angels Burning, 2016
Editorial: Siruela, 2017
Colección: Nuevos Tiempos 380
Traducción:  Virginia Maza Castán
272 páginas
21.95 €
Ebook: 9.99 €

Argumento:

La comisaria Dove Carnahan intenta resolver el asesinato de Camio Truly al mismo tiempo que se enfrenta a los fantasmas de su propio pasado.

Comentario:

Ángeles en llamas es una de esas novelas con varios niveles de  lectura, compartiendo la investigación de un asesinato con el retrato de una comunidad minera en Pensilvania y las difíciles relaciones entre familiares.

La redacción en primera persona, protagonizada por Dove Carnahan, una policía de cincuenta años con un pasado dramático, contribuye a dotar la novela de cierta complejidad psicológica y emocional, permitiendo que la protagonista empatice con la víctima, Camio.

Según avanza la investigación del asesinato de la actualidad, Dove recuerda, de forma convenientemente vaga y evasiva, ambigua, lo que sucedió en su propia familia: el asesinato de su madre cuando ella era adolescente. Además, tiene que lidiar con la liberación de Lucky, el hombre que ha pasado décadas en la cárcel y asegura ser inocente (subtrama innecesaria más allá de la distracción e intentar crear expectativa), la complicidad con su hermana Neely, el fugaz regreso de su hermano Champ, la relación con el cabo Nolan Greely, policía encargado del caso etc…

La otra familia es la de Camio Truly, personajes disfuncionales entre los que destacan Miranda, Shawna y Jessyca, tres generaciones de mujeres que intentan sobrevivir a las circunstancias que les ha tocado vivir, y que comparten con Dove algunas de las escenas más intensas de la novela, ya sea en conversaciones o interrogatorios que mezclan la dureza de ciertas situaciones y comportamientos con la emotividad de otros pasajes.

La evolución de Dove al relacionarse con el resto de los personajes, mientras intenta resolver el caso actual y revela lo ocurrido en el pasado es, quizá, lo más interesante de una historia en la que lo ocurrido con su madre, Cissy, es tan previsible que se intuye casi desde el primer momento, y la resolución del asesinato de Camio resulta un tanto abrupta y repentina, no demasiado sorpresiva dado el escaso plantel de sospechosos.

En resumen, Ángeles en llamas es una novela bien escrita, con leves toques de humor, una protagonista poco convencional, que se fija más en las relaciones entre los personajes, en especial las familias disfuncionales, constante en la obra de la autora, que en la resolución del crimen. De lectura fácil, fluida, tiene leves altibajos sin dejar de interesar.


***T***

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lunes, 31 de julio de 2017

La matanza de Rechnitz: Historia de mi familia, de Sacha Batthyany

 La matanza de Rechnitz: historia de mi familia
Und was hat das mit mir zu tun?. Ein Verbrechen im März 1945. Die Geschichte meiner Familie
Sacha Batthyany
Traductor: Fernando Aramburu
Seix Barral
272 páginas


Argumento:

En la noche del 24 al 25 de marzo de 1945, Margit von Thyssen y su marido, el conde húngaro Ivan Batthyány, invitaron a su castillo a los jefes locales del partido nazi, a miembros de la policía política, de la Gestapo, de las SS y de las Juventudes Hitlerianas. Una de las diversiones de esa velada fue matar a doscientos judíos. Tras conocer ese suceso, Sacha Batthyany, sobrino-nieto de la protagonista, guiado por el diario de su abuela, empieza una investigación que le llevará a través de Europa y hasta Sudamérica y le hará reflexionar sobre el pasado, el presente, su familia y él mismo.

Comentario:

Lo primero que he de decir de este libro es que me parece algo engañosa la publicidad que lo envuelve. Se vende como centrado en la matanza del título, y sobre todo, centrado en la figura de la Margit von Thyssen, de la familia Thyssen, hermana del barón Thyssen que estuvo casado con la actual baronesa Carmen Cervera, con toda la carga mediática y escandalosa que esto podría tener. Sin embargo, el hecho criminal, la matanza de varios judíos durante la celebración de una fiesta en la mansión de la aristócrata, es el punto de partida de la historia pero no el central. Se trata de un mero gancho.

A caballo entre la ficción y la no ficción o autoficción (no, tampoco es una novela exactamente), próximo al relato periodístico, el autor nos narra el periplo que inició en busca de su pasado (la tal Margit era su tía abuela) a raíz de la aparición en prensa de una noticia que vinculaba a su familia con los nazis.

La estructura del libro me ha parecido algo caótica con saltos aquí y allá, vueltas al mismo punto, algo repetitivo, sobre todo con continuas referencias al crimen del título, pero que son solo eso, referencias y alusiones. Viajes en busca de los protagonistas de la historia por diversos países entremezclado con pensamientos y anécdotas, entrevistas, y de vez en cuando, la inclusión en montaje paralelo de trozos del diario de dos de las protagonistas del relato en la época de los nazis: la abuela del narrador, de familia aristocrática húngara, y la hija de una familia de judíos asesinados en la mansión ante la pasividad de la dicha familia. 

Esta parte de los diarios es la que me ha parecido ligeramente más interesante al contraponer las historias de dos mujeres de extracción socioeconómica muy diferente pero que sufrieron las consecuencias del nazismo y de la guerra (y también del comunismo, ya que el esposo de la aristócrata también es reprimido por los stalinistas y pasa muchos años en Siberia, lugar al que también se desplaza el autor junto con su padre, en busca de los pasos de su abuelo).

Al final, aunque es un poco batiburrillo de temas, todo gira en torno al autor (como si fuera una autoficción) planteándose cuestiones como la culpa colectiva, las heridas de la guerra en todos los estratos sociales, la manipulación de la memoria por compasión, la identidad, el cuestionamiento de las sociedades felices (él habla de Suiza, donde vive)... El protagonista es el autor y sus reflexiones: ¿ayudaríamos nosotros a los judíos? ¿Ayudamos nosotros a los refugiados de Siria o solo miramos?

En resumen, una nueva mirada al negro periodo de la Segunda Guerra Mundial y del nazismo, que aporta como novedad, si se le puede llamar así, la comparación entre la tragedia judía y la actual de los refugiados de las guerras de Oriente Medio.

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martes, 27 de junio de 2017

Rendición, de Ray Loriga

Rendición (novela ganadora Premio Alfaguara 2017)
Ray Loriga
Alfaguara
216 páginas


Argumento:

Los habitantes de un pueblo son evacuados debido a la guerra a una extraña ciudad de cristal donde deberán aprender a vivir según nuevas normas.


Comentario:

Novela narrada en primera persona sobre unos acontecimientos que recuerdan la literatura distópica y que me ha traído a las mientes libros como el de Jesús Carrasco "La tierra que pisamos ", solo que escrito de un modo más simple, menos artístico. Una guerra que genera una evacuación general a una ciudad de cristal donde todo es transparente es el acontecimiento principal de la historia, de carácter claramente simbólico, aunque no termino de ver el significado exacto de tal simbolismo. Bien, se aprecia una crítica a las sociedades "transparentes" donde no existe la privacidad y el ser humano está expuesto a los demás. También habla del lado malo de la felicidad o del conformismo, del enfrentamiento de la naturaleza humana con un exceso de seguridad y control en condiciones artificiosas alejadas de los instintos (se insinúa un control social con drogas). Pero no sé sí hay algo más allá de esto. O siquiera si lo he entendido bien.

La voz principal incurre en repeticiones y vicios expresivos relacionados con el supuesto bajo nivel cultural del protagonista, que más que hacerlo parecer poco culto a mí me ha parecido que lo torna, a veces,  infantil o un poco tonto (tal vez era eso lo que pretendía el autor). Casi no hay otros personajes que den el contrapunto al protagonista (aparece Julio, que es una especie de hijo adoptivo y alguno más citado de refilón, pero sobre los cuales no se profundiza, aunque no creo que sea precisamente un libro de "personajes").

La acción se sitúa en un mundo sin referencias geográficas o temporales, a fin de hacer el relato atemporal, en un marco que bascula entre lo realista y lo surrealista (con alguna insinuación de que todo pueda ser una locura del personaje). Destaca la idea de la ciudad transparente, que no se explota en toda su dimensión. En la descripción comete algún "fallo", ya que asegura que los personajes van al cine, pero si se proyecta una película debería ser en un cuarto cerrado y más o menos oscuro (no transparente), ya que si no no se vería muy bien que digamos. Tampoco recuerdo que se expliquen las razones de la transparencia y si esta es obligatoria (¿algo impide a la gente colocar carteles o cortinas en los muros transparentes si quieren mantener la privacidad?).

Dividido en varias partes,  el libro a mí solo me ha parecido medianamente interesante a partir de la llegada a la ciudad transparente, que recuerda un poco a la entrada en el otro mundo de Dante, sobre todo en la forma de describir lo que se encuentra el protagonista. Sin embargo, el final no satisfizo mis expectativas. Supongo que esperaba algo más cerrado o elaborado. Y menos obvio.

En resumen, una novela corta, fácil de leer, un poco anodina, que a mí no me ha dicho nada, aunque imagino que tiene su público.


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lunes, 5 de junio de 2017

Tierra de Campos, de David Trueba

Tierra de Campos
David Trueba
Editorial Anagrama
408 páginas
 

Argumento:


Daniel Mosca, un famoso cantante, lleva el cuerpo de su padre a enterrar a su pueblo de origen. Al hilo de este viaje, rememora diversos hechos de su vida.

Comentario:

Esta extensa novela me ha recordado bastante a la autoficción de Karl Ove Knausgård (Mi Lucha), con la diferencia de que esta se supone biografía inventada, mientras que lo de Knausgard está basado en su vida real. Como en el primer tomo de la obra del noruego, David Trueba plantea la muerte del padre como motivo para el recuerdo de la infancia, aunque sin hacer reflexiones tan profundas como las del otro autor citado. En realidad, la muerte y posterior traslado del cadáver a su pueblo para ser enterrado ejerce una función doble. Por un lado es simbolismo del regreso a la infancia del protagonista; por otro, nos introduce la relación de los dos personajes, y de Daniel, el hijo, con sus propios hijos. 

Sin embargo, se aprecia que la paternidad, que podría haber sido el elemento principal de la historia, es una mera anécdota, o eso me ha parecido, ya que el autor se detiene mucho más en la narración autobiográfica, centrada sobre todo en dos puntos: su carrera artístico-musical y la lista de sus amoríos.

Como muchas obras de autores de esta generación, el autor usa y abusa de la nostalgia, con constantes referencias a personajes, hechos y situaciones de los años setenta, ochenta y noventa: cantantes, canciones, películas, series tv, hechos históricos... hasta casi convertir la novela en un remedo de la serie de TVE "Cuéntame". Entiendo que a mucha gente le gusta el revival nostálgico, pero a mí, personalmente, me da grima la obsesión por épocas pasadas. Eso sí, se narra bien el brutal constraste cultural entre el mundo "antiguo" del padre difunto (el mundo del campo) y el actual de los hijos, con las nuevas tecnologías (el mundo de la ciudad), siendo el personaje de Daniel el punto de inflexión entre uno y otro. Nada, por otro lado, que no se haya contado mil veces.

En cierto modo, la prosa sencilla, lo prosaico de las anécdotas narradas y estas continuas referencias crean un vínculo empático con los lectores, muchos de los cuales pueden verse reconocidos en los gustos y viviencias del personaje principal y de los secundarios en la infancia y adolescencia. Sin embargo, a mí me ha resultado algo cansino el recurso a los nombres de famosos con los que se encuentra o trabaja el personaje (Serrat, entre ellos), que si bien da más "realismo" a la historia, también te hace elevar la ceja por lo facilón de la táctica para captar la atención.

Además, el autor no mide nada lo que cuenta, es decir, que lo cuenta todo, sin establecer jerarquías de nivel entre los diversos episodios de su vida. Así que nos hace un amplio recuento y listado de sus novias, de sus giras, de cualquier cosa... como si se tratara de una "autobiografía" real. 

Dado que se trata de un músico, se hace una buena ambientación en este mundillo. Abundan las referencias a las canciones escritas por el personaje, vinculadas muchas de ellas a eventos de su existencia, especialmente a sus amores y desamores. De hecho, la estructura de la novela también bebe del tema musical, ya que está dividida en dos partes, cara A y cara B, como las antiguas casetes de música.

La prosa, como dije antes, es bastante sencilla; hay alguna reflexión pero bastante convencional; y sobre todo, no hay diálogos, al ser una narración pura en primera persona.

Lo que menos me ha gustado es que la historia es sumamente predecible, en el sentido de tópica. El relato de cómo se hace famoso un músico contiene todos y cada uno de los clichés que uno espera de él. No, no falta nada: drogas, sexo, fiestas, giras por pueblos, músicos en el pilón, disolución del grupo, carrera en solitario... Eso sí, el protagonista es bastante políticamente correcto en muchos aspectos, incluso demasiado para ser un músico.

En resumen, una novela que apela a los sentimientos profundos de una generación y a sus recuerdos, más emocional que racional, simplemente correcta en cuanto a prosa, y algo blandita en cuanto a intenciones.


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lunes, 22 de mayo de 2017

Cáscara de Nuez, de Ian McEwan

Cáscara de nuez
Nutshell
Ian McEwan
Traductor: Jaime Zulaika
224 páginas
Editorial Anagrama


Argumento:

Trudy y su cuñado Claude mantienen una relación adúltera. Ella ha dejado a su esposo, pero está embarazada de él. Los dos amantes planean eliminar al marido, pero el niño nonato lo sabe todo...

Comentario:

Lo primero que llama la atención nada más empezar a leer es que la historia está contada en primera persona por un feto, sí, un feto, el hijo de Trudy, la esposa adúltera, correlato de la Gertrudis del Hamlet de Shakespeare (como Claude lo es de Claudio). 

Este narrador inusual y no realista posee una finura de pensamiento y de lucidez similar a la de un adulto, y no precisamente uno cualquiera, sino uno bastante cultivado, pues realiza valoraciones y reflexiones existenciales y filosóficas junto con otras algo más mundanas. Naturalmente, el autor no nos quiere hacer pensar que eso es creíble. Se trata de una argucia retórica para contar desde otro punto de vista una historia que, dejando aparte este insólito detalle, resulta algo banal, o dicho de un modo menos peyorativo, muy sencilla en su exposición y trama, y algo trillada también.

El feto supone y se imagina cosas a partir de las experiencias sensoriales que puede disfrutar, a partir por ejemplo, del oído o el tacto. Nota las alteraciones de su madre, o sus cambios de posición, escucha las conversaciones, percibe cuando su madre y su tío hacen el amor... 

Si bien la idea tiene su punto de gracia, el relato, que pronto deviene en policial, con la intervención de una inspectora y su sargento, no me parece demasiado lucido. Es cierto que la prosa está muy bien articulada, llena de viveza y metáforas, y otros recursos estilísticos que la ponen en un nivel superior, al menos si lo comparo con cosas que he leído últimamente... Pero eso es todo (aunque yo diría, volviendo a la comparativa con el panorama literario actual, que ya es bastante). 

La  novela destaca más como obra existencial, y también como obra de humor, que como novela de crímenes. Quizás es lo que el autor quería contar, sin enrollarse más, porque es una historia bastante breve, lo cual hace que nunca llegue a cansar el recurso del narrador extraño. 

En el final, un desenlace esperado y lógico, que sin embargo, deja la historia un poco abierta y a la interpretación del lector. A mí me pareció algo rápido todo, y quizás, no a la altura del resto, como si me faltara algo para rematar en lo alto.

Con todo, una lectura interesante, con buena prosa, reflexiones sobre la vida, el amor, la muerte, y un cierto punto de originalidad (dentro de que está todo inventado, incluso en el terreno de los narradores insólitos).

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lunes, 15 de mayo de 2017

Llamadme Alejandra, de Espido Freire

Llamadme Alejandra (Premio Azorín 2017)
(Laura) Espido Freire
Editorial Planeta
368 páginas


Argumento:

La zarina Alejandra, mujer de Nicolás, zar de las Rusias derrocado por la Revolución, rememora su vida justo antes de que los bolcheviques vengan a buscarla. Su relato es un testimonio del lujo y boato de las clases aristocráticas de finales del siglo XIX e inicios del XX.

Comentario:

No puede decirse que esta novela esté mal escrita en un sentido gramatical. Las frases son correctas, qué menos, pero falta, a mi modo de ver, lo que hace que un escrito se convierta en algo literario, un poco más de arte, de uso de recursos. Durante toda la narración se tiene la impresión de estar ante un documental o ensayo que trata de recrear la vida de este personaje, para mí nada interesante ni novelesco, de final trágico, redactado de forma limpia, pero demasiado simple y aséptica.

La novela está contada en primera persona por su protagonista, Alejandra, una aristócrata alemana que se convierte en la zarina de Rusia tras su matrimonio con Nicolás Romanov. La linealidad se rompe en varias ocasiones con la inclusión de cartas de diversos personajes, bastante anodinas y ligeras (lo que hace sospechar que sean reales) y que no aportan gran cosa a la narración (algunas las he saltado directamente al darme cuenta de que no tienen contenido de interés narrativo), y de informes y testimonios de los bolcheviques y otros testigos de los actos finales de la familia del zar. En esta parte hay algún breve "alarde" literario, como los comentarios que sobre uno de los informes hace otro personaje, pero en líneas generales no hace sino afianzar la apariencia de no ficción del libro y la sensación de distancia hacia un relato que a mi me ha dejado fría, pese a ciertas escenas dramáticas del final.

Y es que el relato que Alejandra hace a sus hijos a modo de flashback no está muy dramatizado que digamos. Hay pocas "escenas", casi todo es resumir su vida y hacer un monótono recuento de sus vivencias, centradas casi siempre en fiestas, ropas, joyas, su matrimonio, consejos de belleza de otras nobles, sus aristocráticos parientes, los hijos, con repetidas descripciones de sus partos. Cuando hace su aparición Rasputín pensamos que la cosa remontará un poco pero no, su paso es efímero y superficial.

El hecho de narrar en primera persona no ha contribuido, en mi caso, a que sienta empatía por un personaje al que veía muy alejado de mis intereses y gustos, una mujer de vida regalada que solo al final tuvo que sufrir pobreza y persecución, aunque sí vivió, al parecer, enferma.

Obviamente, este formato narrativo no favorece la contextualización social y política de la Rusia de su tiempo, de modo que los ecos de la Revolución se escuchan lejanos y no parecen preocupar a la zarina hasta casi cuando la tiene encima. Entiendo que esa mujer, de la clase privilegiada, fuera incapaz de comprender los movimientos sociales y campesinos, o los mirara con desdén, pero al expresar ciertas ideas, cuando antes ha hablado de temas frívolos como la moda, las joyas, las innumerables fiestas y demás,  encima te cae mal. Sinceramente, mientras leía pensaba qué pudo ver la autora en este personaje que sea de interés novelesco, ya que, por lo que se cuenta, era bastante anodino y tampoco hizo nada relevante, salvo ser madre (bueno, eso es relevante, pero con muchos matices desde el punto de vista histórico).

En resumen, una novela con aires de documental, sobre un personaje histórico menor, que no destacó en nada y que iba de fiesta en fiesta, navegaba en yate, educaba a sus hijos, amaba a su marido y poco más, contado sin gracia. Solo apto para muy fans de la Historia o de Espido Freire.



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lunes, 10 de abril de 2017

La Musa, de Jessie Burton

La musa
The Muse
Jessie Burton
Traductora: Cristina Martín Sanz
Editorial Salamandra
480 páginas



Argumento:

Una joven de Trinidad va al Londres de los años sesenta a buscarse la vida. Allí termina trabajando para una galería de arte. Por mediación de un joven que la pretende descubre el cuadro de un artista español llamado Isaac Robles que murió cuando la Guerra Civil. Paralelamente se nos cuenta la historia de Isaac, su hermana y la joven Olive, otra aspirante a pintora, cuyas vidas se desarrollaron en los años treinta.

Comentario:

La segunda novela de Jessie Burton nos sitúa en el ambiente del mundo del arte, desglosado en sus aspectos: el de la creación y el de la venta y distribución. Para ello utiliza dos tramas que transcurren en épocas diferentes y se nos narran de forma paralela en el libro, unidas por el nexo del cuadro pintado por Isaac Robles.

La primera trama, centrada en Odelle, una joven poeta de raza negra, que proviene de las "colonias" y se va a trabajar al Londres de los años sesenta; la segunda, la que narra la historia dramática de Olive, inglesa con aficiones artísticas, residente junto con su familia en el sur de España en los tiempos turbulentos previos a la Guerra Civil española.

Obviamente, ambas tramas están unidas no solo por el cuadro que es centro de la intriga, sino también por la temática y ciertos paralelismos entre los personajes de una y otra.
Con todo, a pesar de que la trama de Odelle parece ser la principal, en realidad, en la narración adquiere mucho más peso, desde el punto de vista dramático y conflictivo la que se cuenta a modo de flashback.

Lo más interesante de esta novela, correcta en su realización, pero no muy destacable desde el punto de vista literario (tampoco es que sea mala), es el mensaje o mensajes que subyacen.

En primer lugar, la libertad de creación del artista como algo superior a la comercialización de las obras. Tanto Olive como Odelle desean crear (poemas, cuadros) aunque eso no les suponga beneficio económico, como una forma de expresarse y realizarse, casi como una necesidad. Contrapuesta a su actitud, la de los demás personajes, que buscan la repercusión y la especulación. La autora hace interesantes reflexiones acerca de lo arbitrario de la valoración de la obra artística, variable según circunstancias no necesariamente relacionadas con su calidad intrínseca, casi siempre vinculadas al marketing o a las modas. Es muy curioso para el lector ver cómo se origina la idea del cuadro, cómo se realiza, lo que significa para su autor, y luego comprobar cómo los "expertos" tienen una interpretación del mismo completamente distorsionada según sus prejuicios académicos.

En segundo lugar, se explora la problemática de la mujer como artista siempre minusvalorada en relación al hombre o a la sombra de él, muchas veces considerada "musa" más que creadora. Olive pinta casi a escondidas de su padre, marchante de arte, para más inri, a sabiendas de que jamás será valorada por él, pero también ansiosa de probarse a sí misma ante un público especializado. En el caso de Odelle, se junta a su condición de mujer la de persona de raza negra, lo cual genera una doble discriminación.

Aunque como digo los temas subyacentes son interesantes, no me ha parecido al mismo nivel su plasmación literaria, lindante, en la trama de la Guerra Civil, con el culebrón. La trama de Odelle, por su parte, no acaba de cuajar, ya que toda la descripción de cómo es la protagonista en realidad poco influye en los acontecimientos, consistiendo el interés de esta trama, desde el punto de vista dramático, en el descubrimiento de un secreto que el lector ya conoce. En realidad, hay otro misterio, la identidad de cierto personaje, pero que pese a los intentos de despiste de la autora, se intuye pronto.  Como argumento y conflicto no acaban de encajar bien las dos tramas, otra cosa es lo ya mencionado de la relación temática, que sí funciona y queda bastante clara.

Algo destacable es que la novela está bien documentada y no me refiero a que los datos expresados sean correctos, sino a que la autora habla de temas como la Guerra Civil española o de personajes españoles sin cometer errores de bulto en la caracterización, algo que es bastante difícil (supongo que también se ha informado sobre la gente de Trinidad, pero es un tema que no conozco). Es decir, es difícil caracterizar a personajes que no son de la nacionalidad de uno sin caer en el cliché. Aunque no se mete en demasiadas honduras, sus descripciones de España y de la Guerra Civil no resultan sonrojantes. Al final del libro incluso nos mete la extensa bibliografía que ha consultado, al modo de los ensayos.

La prosa es correcta; la narración, ágil, aunque en realidad pasen pocas cosas y se toma su tiempo para explicarlas. Literariamente, desde el punto formal, podría haber sido mejor, aunque no es un bodrio, desde luego, y sobre todo, es mucho mejor que la anterior obra de la autora, "La casa de las miniaturas". Se percibe no solo mejoría en el plano de la escritura sino también en el de lo que se pretende transmitir.

En resumen, una obra interesante, quizás algo "lenta" para personas acostumbradas a narraciones cargadas de giros (hemos de tener en cuenta que los hechos importantes tardan en suceder), pero que intenta hablar de algo más que de la peripecia de los personajes. No es la gran obra del siglo, desde luego, pero tampoco un bodrio sin sentido como muchas de las cosas que se venden hoy en día. Al menos trata de "algo".

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lunes, 3 de abril de 2017

Terapia Amorosa, de Daniel Glattauer

Terapia amorosa (Una comedia)
Die Wunderübung: Eine Komödie
Daniel Glattauer
Traductora: Claudia Toda Castán
168 páginas
Editorial Alfaguara


Argumento:

Una pareja en problemas decide acudir a un terapeuta para salvar su matrimonio.


Comentario:

El autor de "Contra el viento del norte" aprovecha su fama como bestseller para encuadernar una especie de guion literario o teatral, con una sola localización, la consulta de un terapeuta de parejas, y tres personajes, el psicólogo y unos esposos a punto de separarse. No se trata de un guion especialmente brillante siquiera. Casi todo lo que pasa en él discurre por los caminos de lo esperado, a pesar de que trata de sorprender con un giro (que se ve venir, claro).

Tratándose de un guion, y como es lógico, la prosa es meramente utilitaria y carece de valor artístico. Ni siquiera los diálogos son demasiado brillantes. Eso sí, al tener este formato, lo terminas de leer en un momento, con lo cual tampoco te hace perder muchos minutos de vida.

El terapeuta realiza con los esposos unas serie de ejercicios psicológicos para que se comprendan y unan, logrando, naturalmente, su propósito en una sola sesión, como si fuera tan fácil. Quizás podríamos verlo como una muestra de la banalidad de este tipo de terapias, puesto que solo con decirles cuatro tonterías, ellos ya se dan cuenta de que en realidad se quieren muchísimo y su problema no es tal (cosa que podría ser, ya que no se ve que tengan muchos motivos para acudir a tales especialistas). 

Para hacer un poco más largo el guion se incluyen ilustraciones...

Libro "millennial" con soluciones facilonas a problemas complejos, happy end, fácil de leer y digerir, igual de fácil de olvidar, y poca literatura. Solo apto para aficionados a la psicología o fans muy fans de Glattauer, aunque igual a algunos los decepciona... Poco más se puede decir de un libro que a duras penas pasa de las 160 páginas y que es un guion y un sacadineros que no dejará poso ni aportará nada en absoluto a la historia de la Literatura.

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jueves, 30 de marzo de 2017

No soy un monstruo, de Carme Chaparro

Editorial: Espasa, 2017
Colección: Espasa narrativa
336 páginas
19.90 €
9.99 €

Argumento:

Kike, un niño de cuatro años, desaparece de un centro comercial en el que estaba con su madre, lo que revive un hecho similar sucedido años atrás. La inspectora jefa Ana Arén y la periodista Inés Grau investigan el caso.

Comentario:

Cuando se lee una primera novela, como es «No soy un monstruo»,  cabe esperar que la inexperiencia propicie errores de todo tipo y de diferente importancia. En el presente caso varios de ellos son formales, como la repetición de información ya aportada (la descripción de la comisaría en la que trabaja Ana,  incluida una sala en la que interrogan a los sospechosos, que, además, pasa de ser la tres a la dos de una mención a la siguiente. O la descripción del programa NeuroQWERTY, importante en la resolución del misterio, cuyas características se reiteran en un par de ocasiones).

También puede resultar difícil decidir cuánta información «biográfica» de los personajes incluir (La vida de Laura no es relevante para la historia y en el retrato de Ana es pertinente lo que sucedió cuando ella estaba en la academia de policía y no lo es la historia familiar más lejana, incluyendo a su antepasada Paulina, homenaje de la autora a su tía fallecida, del mismo nombre) o en qué momento contar ciertos detalles (la primera escena en la comisaría es un batiburrillo confuso de datos, alguno de los cuales quizá sería oportuno posponer hasta el momento en que se necesiten, como la mencionada sala de interrogatorios).

Aunque hay varios puntos de vista, de mayor (Inés, Ana) a menor (Laura, Joan, Nori, Sam, Patricia, Jesús, RICHI) importancia, son la periodista y la policía quienes llevan el peso de la historia, una en una primera persona bien llevada, quizá, en parte, por su carácter mayoritariamente emocional, y la otra en una tercera más convencional, que se aprovechan para tratar temas que van más allá del misterio.

Entre estos destacan el morbo que pueden generar las desgracias ajenas (la nota final es buena muestra) o el mundo del periodismo y la literatura (Inés) al funcionamiento del entramado policial (Ana). Se incide además en la maternidad (con sus miedos y responsabilidades) y la pérdida (emotiva la declaración de Lucía que presencia Inés al comienzo de la novela), tramas que, si bien enriquecen la historia, y la dotan de profundidad, en ocasiones desvían la atención de la estrictamente policíaca.

«Los adictos la miraban embobados. Enganchados a esa historia como yonquis a la heroína. Cerraban los ojos por pudor, pero también para disfrutar más, concentrándose solo en el fluir de la droga por sus venas. Yo también, la verdad. Quizá por eso las reuniones de ese tipo tenían siempre tantos asistentes, porque las personas necesitábamos cada día nuestro chute de desgracias ajenas. Somos adictos al dolor de los demás. ¿Era yo también así? ¿Me hacía falta el dolor ajeno para sentirme bien? ¿O quizá para trabajar?»

Que Inés, pueda ser considerada, de alguna manera, como alter ego de la autora (ambas son periodistas, han escrito una novela, son madres…) suma interés a la parte metaliteraria de «No soy un monstruo», que incluye reflexiones sobre el mundillo literario:

«Como a toda persona medio famosa, hacía años que las editoriales me perseguían. Escribe, escribe, escribe. Te damos el argumento, me decían algunas. Te damos las ideas que quieras, me decían otras. Te ponemos a un escritor que te ayude, me propusieron también. Yo sabía —para qué nos vamos a engañar— que no me perseguían solo porque supiera contar muy bien las historias, sino porque querían aprovechar la fama que me daba la tele. Para vender más libros, claro. El mercado literario está así de jodido y si eres famoso, vendes más. Da igual lo que hayas escrito.»

 La autora ha declarado en varios medios que lo primero que escribió de la novela fue el final, basado, como el inicio, en noticias que ella misma había contado en el informativo, y se nota. La estructura de la historia es impecable, los giros en la investigación, la mayoría sorprendentes e inesperados, están justificados de forma creíble, los momentos en que se pospone una revelación no se alargan en exceso, y todo fluye hacia una conclusión narrada de forma progresiva, permitiendo aceptar poco a poco la realidad, que impulsa a releer ciertos pasajes para comprobar si se habían dado pistas de lo que iba a suceder. Y si, a veces son muy sutiles, pero ahí están.

En resumen, «No soy un monstruo»  cuenta una historia de misterio de las que «obligan» a seguir leyendo para conocer lo que pasa (sobre todo en el último tercio),  y la dota de profundidad con la inclusión de otras tramas, como la metaliteraria y la crítica social. Y además está bien escrita.

 «No soy un monstruo» es la obra ganadora del Premio Primavera de Novela 2017.


***T***

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lunes, 27 de marzo de 2017

Por último, el corazón, de Margaret Atwood

Por último, el corazón
The heart goes last
Margaret Atwood
Traductora: Laura Fernández
Editorial Salamandra
416 páginas


Argumento:

Charmaine y Stan, una pareja que vive en un coche, continuamente acosada por bandas callejeras y los desórdenes sociales de un mundo en crisis, deciden entrar en la experiencia piloto de las ciudades Positrón - Consiliencia, donde serán durante un tiempo prisioneros y durante otro, burgueses.

Comentario:

Siento que no he conectado con esta novela de Margaret Atwood al contrario de lo que me pasó con otras suyas, como "El cuento de la criada" o "Oryx y Clarke", que sí me parecieron obras de calidad y que tenían un significado. "Por último, el corazón" me ha decepcionado tanto desde el punto de vista artístico como del de fondo.

Se nos vende como una distopía en la que tiene peso la crisis económica, pero, aunque hay referencias al asunto, es algo que pronto se olvida en favor de otros elementos, como la comedia de enredo amorosa, que es lo que acaba por tener la mayor importancia. Es cierto que los protagonistas entran en la ciudad distópica Positrón-Consiliencia por causa de su situación económica y que nos describe su llegada a ese punto y el contexto que los rodea haciendo hincapié en la disgregación económica y social, pero, en el fondo, si elimináramos ese prólogo de antecedentes de la pareja, tampoco afectaría al grueso de la historia en demasía. 

Tampoco me ha quedado muy claro el funcionamiento de las ciudades "ideales" y sus connotaciones alegóricas, si es que las tienen. A veces parece un mero reality show o situación de este tipo, como algo que no va más allá, sin una ideología profunda que le dé sentido al experimento social de orden (me refiero a su significado literario, no al que le dan sus promotores en la novela). O quizás es que la autora no ha sabido explicarlo o yo no lo he llegado a comprender. 

Básicamente, el argumento gira en torno a la relación de pareja de un matrimonio tan en crisis como la sociedad en la que habitan, aunque esa crisis he tardado en percibirla, ya que ambos se aman y están unidos. Lo único que parece ocurrirles es que les falta algo de pasión sexual después de varios años de convivencia y que sienten apetencia por otros sujetos. En torno a los enredos y la gente con la que se acuestan ambos, que es a su vez otro enredo que afecta a la ciudad modelo, surgen diversas situaciones llamémoslas  humorísticas, algunas de las cuales resultan bastante surrealistas.  Ya imaginamos que la ciudad ideal no es lo que parece y que hay algo turbio. Y ahí mete la autora de todo: robots personalizados con función sexual, chanchullos de tipo médico, etc, etc (no revelo demasiado por si alguien lo considera "spoiler"). 

En realidad, resulta bastante previsible casi todo, que encima está contado con gran detalle, con demasiadas páginas, en las cuales casi lo único destacable es el humor. La revelación final a Charmaine, esposa de Stan, los dos protas, es tan previsible y tan manida como recurso que da qué pensar si esta no será una obra menor para mero divertimento de la autora.

Me ha costado bastante leer la obra. No me enganchaba al no verle el sentido. Está muy lejos de las dos novelas de la autora que menciono al inicio. Pero si alguien quiere leer algo ligero pues tal vez le guste.

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jueves, 16 de marzo de 2017

La noche de la usina, de Eduardo Sacheri

La noche de la usina
Eduardo Sacheri
Editorial Alfaguara (Premio Alfaguara 2016)
376 páginas

Argumento:

Un grupo de personas que juntan dinero para montar un negocio es estafado en los tiempos del "corralito" argentino. En lugar de dejar que el estafador se salga con la suya, organizan un gran robo para recuperar su dinero.

Comentario:

Dos cosas destacan en esta novela por encima de todo: primero, lo entretenida que es, y segundo, su clara influencia cinematográfica, tanto desde el punto de vista de la estructura de los acontecimientos y de cómo se muestran, como de las referencias  (hay alusiones a la película "Cómo robar un millón y..." con Peter O'Toole y Audrey Hepburn).

Las aventuras de un desparejo grupo de amigos y vecinos que se juntan para perpetrar un robo, que es también venganza (y que posee incluso componente social), no tienen nada de intelectuales, metafísicas y elevadas; solo son las, a veces, torpes mañas de personas normales (con sus manías y excentricidades) de un pueblo argentino, afectadas por la terrible crisis económica de los años noventa del siglo XX, rematada por el llamado "corralito" (2001), que  marcó tan negativamente la vida de los habitantes de este país austral. 

La novela se divide en tres partes diferenciadas. La primera nos narra las malas condiciones económicas del pueblo de O'Connor y de los vecinos, y de las decisiones que toman para afrontarlas (recaudar dinero entre todos para poner un negocio). Después, con la estafa de la que son víctimas y que desencadena otros hechos luctuosos, comienza la parte en la que se elabora el plan para recuperar el dinero robado, mediante otro robo; finalmente, el autor nos regala un epílogo contando la suerte de los diferentes participantes en la empresa, un happy end en toda regla, quizás demasiado happy. 

Ya solo observando la estructura se ve el estilo cinematográfico de la historia. Y es que es inevitable ver, mientras lees, esas regiones campestres y algo desoladas, similares a paisajes de western, y a los personajes urdiendo sus planes, con sus soluciones ingeniosas.

La prosa fluye de modo libre (con anticipaciones y otros cambios de tiempos verbales), coloquial, con diálogos rápidos, expresiones puramente argentinas, que la hacen más auténtica y realista (un estilo que me recuerda, salvando las distancias, al de "Patria" de Aramburu), y abundante humor, derivado casi siempre de la torpeza de los personajes comunes al enfrentarse a algo que los supera y que solo se ve en las películas (especialmente hilarantes las peripecias del chico que se hace pasar por jardinero en la oficina del "malo").

No es que sea una novela de alta literatura. En realidad, es bastante ligera, a pesar de tocar temas nada divertidos como la crisis económica argentina y el corralito, y ya de modo  más general, el abuso que los poderosos hacen de las personas de a pie y que suele quedar impune. En este caso, los afectados, en unión solidaria y fraterna, se toman la justicia por su mano, lo cual puede tener también lecturas sociopolíticas. Dejando esto aparte, el autor ha tomado la vía de las aventuras y el humor, logrando una historia amena, quizás con algún bache de ritmo durante la elaboración del plan, y con personajes que, siendo entrañables y algunos de ellos pintorescos, tampoco es que sean un dechado de profundidad  (más bien lo contrario).

Quizás este es uno de los defectos de la novela, que  no se ahonda mucho en la psicología de los personajes, a los que conocemos por un par de rasgos cada uno apenas, pero que, teniendo en cuenta el tipo de historia, tampoco afecta demasiado. Otro defecto podría ser que resulta algo previsible en sus pasos. Es decir, sigue el "guion" de una película de robos canónica, incluida el algo inverosímil desenlace (que nadie los investigue, quiero decir, que salga todo tan bien).

No, no es alta literatura, repito (pese a haber ganado un premio), pero hace pasar un rato entretenido, despierta algunas risas, nos muestra el triunfo de gente común oprimida por el malvado capitalista, y además, termina bien. De vez en cuando, hay que leer algo amable en esta línea. Pero sin acostumbrarse.


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lunes, 13 de marzo de 2017

La biblioteca de los libros rechazados, de David Foenkinos

T.O.: Le Mystère Henri Pick, 2016
Editorial: Alfaguara, 2017
Traducción: María Teresa Gallego y Amaya García
290 páginas
18.90 €
Ebook: 9.99 €

Argumento:

Delphine Despero, editora de la editorial Grasset, y su pareja, el autor fracasado Frédéric Koskas visitan la biblioteca de Crozon, un pueblo de Bretaña, donde encuentran un manuscrito que deciden publicar,  alcanzando un éxito inesperado.

Comentario:

En «La biblioteca de los libros rechazados» se encuentran dos historias, una de misterio y otra metaliteraria, engarzadas entre sí, sustentándose mutuamente, cada una protagonista de la mitad de la obra.

Tras la publicación, y posterior éxito, de la novela, se inicia una pesquisa en la que esta, «Las últimas horas de una historia de amor», sería la «víctima», y su autor, supuestamente Henri Pick, un pizzero fallecido un par de años antes, el «criminal». Jean-Michel Rouche, un crítico literario en horas bajas, sería el detective que, creyendo en la «inocencia» de Pick, decide averiguar quién es el verdadero «culpable».

La investigación de Rouche, emprendida por su cuenta, desconfiado de la versión oficial, incluye entrevistarse con diversos «testigos», encontrar pruebas que cree concluyentes, e incluso pensar que ha resuelto el caso y verse impelido a tomar una decisión, más o menos moral, sobre qué hacer con lo que sabe. La resolución del caso, con un giro final hasta cierto punto inesperado (elige entre las dos posibilidades más creíbles), es la lógica y pertinente con la intención de la novela.

La aparición del «cadáver» («Las últimas horas de una historia de amor») se usa además para analizar la influencia que ejerce un hecho inesperado tanto en un público lector ansioso de saber más como en las personas cercanas al supuesto autor, siendo la viuda de Pick, Madeleine, una de las principales afectadas. La mujer pasa de la incredulidad a la duda y a la asunción de que su marido escribió una novela, basándose en una anécdota de juventud, cuando estuvieron temporalmente separados:

« Pocos minutos después se dijo incluso que era posible. Improbable, sí, pero posible. Y además, debía tener en cuenta otro elemento: a ella le agradaba aquella manifestación del pasado. Le apetecía creer en cualquier cosa que le permitiese volver a entrar en contacto con Henri, de la misma forma que otros se dedican al espiritismo. A lo mejor había dejado esa novela para ella. Para regresar por sorpresa. Para decirle que todavía estaba allí; esa novela era para cuchichearle al oído su presencia; era para que el pasado de ambos pudiera seguir vivo. Y entonces preguntó:
   —¿Puedo leer su libro?»

La parte metaliteraria de la novela incluye desde un recorrido superficial  por las costumbres literarias francesas, hasta menciones de programas dedicados a la literatura, o autores y libros famosos: Houellebecq («Sumisión es su mayor éxito. Más que el Goncourt. Pero es su peor libro. Se me cayó de las manos. La verdad, para cualquiera a quien le guste Houellebecq, es muy inferior a todo lo demás que ha escrito. Tiene un sentido excepcional de lo novelesco, pero aquí la verdad es que no hay argumento. Y las pocas páginas buenas sobre la sexualidad o la soledad son repeticiones de lo que ya había escrito, pero en peor.»), Marcel Proust, John Kennedy Toole y, en especial, Richard Brautigan, en cuya novela «The Abortion» está el origen de esa Biblioteca de libros rechazados que inaugura Jean-Pierre Gourvec en Grozon.


En general, durante buena parte de la narración, se mantiene el equilibrio entre las menciones literarias y la trama de misterio, si bien en la segunda mitad, cuando se centra en la investigación sobre quién escribió en realidad la obra, comienzan las digresiones, desde el relato pormenorizado de la vida de personajes secundarios hasta el exceso de romances, dejando algunas de las subtramas sin una conclusión satisfactoria.


En resumen, «La biblioteca de los libros rechazados» es una novela sobre el amor a la literatura, con algunos, breves, baches de ritmo e interés debidos a digresiones innecesarias y a la tendencia del autor a contar más que a mostrar, aderezada con un misterio cuya resolución mantiene la intriga hasta el último momento.


***T***


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jueves, 9 de marzo de 2017

Y si fuera cierto, de Antonia J. Corrales

Editorial: Amazon, 2017
Longitud de impresión: 155
2.99 €

Argumento:

Fabiola es contratada para escribir una biografía. Cuando llega al pueblo donde tiene que hacer su trabajo empiezan a suceder cosas extrañas.

Comentario:

Alguien que haya leído alguna de las novelas anteriores de la autora podría pensar, tras la lectura de los dos o tres primeros capítulos de «Y si fuera cierto», que, al menos en lo formal, tiene muchas similitudes con estas: narración en primera persona de protagonista femenina en crisis, frases entre lo melodramático, lo superficial  y lo incomprensible, repetitivas, con menos contenido del que aparentan, desorden narrativo (comienza con el viaje y vuelve a un acontecimiento anterior), ausencia de fecha o lugar en el que se desarrolla la historia, palabras usadas fuera de contexto, erratas, puntuación caótica en la que faltan tildes y comas, etc….

Por fortuna, poco después de la llegada de Fabiola a su destino, algunas de estas características empiezan a diluirse. La autora abandona durante la mayor parte de la novela el tono exagerado y las frases tan grandilocuentes como vacías para adoptar una narración sencilla y eficaz, en algunos momentos emotiva, sobre todo en el relato, bastante tópico y por tanto susceptible de despertar empatía, de la vida matrimonial de la protagonista y su ex marido, Ezequiel, o la breve escena que esta comparte con su madre enferma.

También se nota que, además de mejorar la comprensión y facilitar la lectura, la drástica disminución de este tipo de frases permite distinguir la historia bajo la superficie, y el trabajo realizado para dotarla de estructura y coherencia, y de una profundidad ausente en varias de las obras anteriores de la autora, más centradas en el relato de generalidades emocionales que en contar algo con sentido, como sí ocurre en «Y si fuera cierto», obra más «novelada», con escenas, diálogos y un mensaje claro, directo y positivo.

Como ejemplo de estructura destaca la relación entre lo que sucede en la primera parte de la novela y en la segunda (se explica incluso el ruido que hace el tren camino del pueblo), la sutileza con la que a media novela cambia un escenario por otro, o la muy eficaz revelación de los misterios, con un toque fantástico, que rodean el lugar y a sus habitantes, en un crescendo de intriga y curiosidad. Que haya quien pueda deducir lo que sucede en realidad (no es tan difícil) no resta interés a la lectura, ni tampoco la relativa previsibilidad de lo que ocurre tras la revelación, si bien la autora consigue dar un par de sorpresas sin perder la credibilidad (dentro de lo fantástico) de la historia.

La elección de la primera persona (habitual en la obra de la autora) cobra significado y sentido en la historia de Fabiola, en la subjetividad de lo que experimenta. Aunque la definición del personaje no es muy profunda, si está lo bastante caracterizada para mostrar a una mujer en crisis: separada de su marido, con un amante, la madre enferma y una novela que lleva años escribiendo sin ser capaz de terminarla. La estancia en el pueblo, lo que allí vive y las consecuencias, que cambian su vida, son una suerte de viaje iniciático (de nueve meses, como un embarazo) que ordena sus prioridades y le hace tomar decisiones que cambian su vida. El resto de los personajes (Santos, Jacinta, Margaret, Ezequiel, Torcuato…) y sus actos están al servicio de la trama.

En el aspecto fantástico, destaca la recreación del pueblo y sus circunstancias: la sabiduría de Jacinta, los colores, el simbolismo de la hoja de arce roja (en novelas anteriores fue un paraguas rojo o una jirafa albina), a modo de contacto con la realidad, recordatorio de la vida de Fabiola antes de llegar al pueblo, objeto «mágico» que actúa como nexo de unión entre un lugar y otro.

En resumen, pese a las evidentes similitudes entre «Y si fuera cierto» y otras de sus novelas (mujeres heridas, «fantasía», símbolos, cambios, amistad femenina, viajes iniciáticos, relaciones románticas difíciles...), se percibe en esta una evolución (sería mayor con una revisión formal más profunda para «limpiar» la prosa), que la convierte en la que mejor consigue transmitir las inquietudes de su autora.


***T***


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lunes, 27 de febrero de 2017

Nosotros en la noche, de Kent Haruf

T.O.: Our Souls at Night, 2015
Editorial: Literatura Random House, 2016
Traducción: Cruz Rodríguez Juiz
144 páginas
16,90 €
Ebook: 8,99 €

Argumento:

Addie Moore visita a su vecino Lewis Waters, ambos viudos, para preguntarle si le apetece ir alguna vez a su casa, a dormir con ella. Y a hablar.

Comentario:

«Nosotros en la noche» comienza planteando una situación atractiva, interesante, que, en principio, parece augurar que tratará temas importantes, como la soledad, o la necesidad de compañía y conversación. En ese primer acercamiento se dicen cosas como: «Me refiero a que los dos estamos solos. Llevamos solos demasiado tiempo. Años. Me siento sola. Creo que quizá tú también.», «No, sexo no. No lo enfoco así. Creo que perdí el apetito sexual hace tiempo. Yo hablo de pasar la noche. De acostarse calentitos, acompañados. Meterse juntos en la cama y que te quedes toda la noche. Las noches son lo peor, ¿no crees?»

Sin embargo, hay varias cosas que dificultan acercarse a las confidencias de estos personajes. Entre ellas la redacción, que prescinde de las líneas de diálogos y las acotaciones, algo que, sin ser habitual, tampoco es demasiado raro, y ha funcionado en otras obras, por  lo que resulta difícil dilucidar qué falla en ésta. El caso es que en demasiadas ocasiones hay que leer varias veces una conversación para saber quién dice qué a quién.

Que la novela relate lo que hacen los personajes, recreándose en ocasiones en acciones irrelevantes contadas de forma superficial («Ella se marchó y él la vio salir de la habitación y se tumbó a esperar de nuevo al sueño, pero le sirvieron la cena y vio las noticias mientras comía y después apagó la tele y miró por la ventana y contempló caer la noche sobre la vasta llanura al oeste de la ciudad.»), no ayuda a dotar de profundidad a una historia que solo en contadas ocasiones reflexiona con cierta seriedad de los temas que aborda.

El relato de las vidas de Addie y Lewis (ella le cuenta la pérdida de su hija, él a ella la infidelidad a su difunta esposa), en el que completan el conocimiento parcial que cada cual tenía de la vida del otro, con algunos momentos emotivos que permiten empatizar ligeramente con ellos, quizá por lo tópico de las situaciones y las reacciones a ellas.

La aparición en escena de otros personajes, entre los que destacan el hijo (Gene) y el nieto (Jamie) de Addie, además de una anciana vecina (Ruth), cambia la dinámica de la novela y de la relación entre los protagonistas, que parecen rejuvenecer, tener una nueva oportunidad, de corregir errores pasados, con el pequeño Jamie como revitalizador: le llevan a sitios, le compran una perra, vuelven a tener un niño a quien criar y  enseñar lo que saben.

No corren la misma suerte Ruth (su momento emotivo no acaba de conseguir el propósito pretendido) ni Gene, un hombre amargado, infeliz en su matrimonio, que no sabe tratar con su madre ni con su hijo y da lugar a una situación incomprensible al obligar a Addie a tomar una decisión cuya exigencia no parce justificada por la situación, pareciendo más un capricho, un recurso para conseguir el fin que interesa al autor, si bien incoherente con la personalidad del personaje.

Resulta difícil entender que una mujer que al principio hace una declaración de intenciones tajante en cuanto a la relación con el vecino («Me da igual que te vean. Se enterarán. Alguien te verá. Ven por la entrada principal de la calle delantera. He decidido no hacer caso de lo que piense la gente. Le he prestado atención durante demasiado tiempo… toda la vida. No pienso seguir viviendo así. Por el callejón  parece que estemos haciendo algo malo o vergonzoso.») se pliegue con tanta facilidad al capricho de un hijo incapaz de respetar, comprender o escuchar a su madre.

En resumen, «Nosotros en la noche» es una novela perjudicada tanto por la forma como por la superficialidad con la que relata lo que sucede a sus protagonistas, entretenida, quizá por no ser demasiado extensa, que gustará más a quienes tengan facilidad para empatizar e identificarse que a quienes prefieran que se les muestre, y demuestre, lo que quiere transmitir.

«Nosotros en la noche» ha sido adaptada al cine, dirigida por Ritesh Batra y protagonizada por Jane Fonda (Addie), Robert Redford (Lewis), Matthias Schoenaerts (Gene), Phyllis Sommerville (Ruth), Iain Armitage (Jamie) y Bruce Dern (Dorlan) en sus principales personajes.


***T***


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